70.- Cuarentañera

Hoy me he levantado pensando que todo parece igual que ayer, en realidad no noto nada especial, mi mundo continúa igual aunque hoy haya pasado de década. ¿Se supone que hoy comienzan esas cosas de la crisis de los cuarenta? ¿Hoy me llegará la temida depre que les da a los cuarentones? ¿Y empezaré a hacer tonterías varias? No sé, como eso de cambiar un marido por dos venteañeros…

¡Vaya palabrita más fea! CUARENTONES. Hay que tener mala idea para inventarla. Sería alguien realmente amargado el que la creo. Suena horrible: C-U-A-R-E-N-T-O-N-A. ¡Qué horror!
Estoy convencida que para nuestra generación debería ser cuarentañeros, eso de cuarentones es que no nos va nada... Porque los cuarenta de ahora son como los 20 de antes. Ahorra la gente con cuarenta está estupenda, come bien, está más sana, se cuida mucho, hace deporte, es muy activa, aún está en la etapa de creación de la vida, descubriendo sensaciones, explorando nuevas experiencias.
Cuarentones implica connotaciones que no se nos puede aplica. Para mí, toda la vida una cuarentona es una señora vieja con traje feo y pelo recogido malamente, triste, que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer, que está acabada.... ¿Quién es ahora así a los cuarenta? ¡A los cuarenta aún nos queda toda la vida por descubrir!

Por favor os lo pido, a mi llamarme cuarentañera que me gusta mucho más y me va perfectamente a mi mentalidad infantil y como me siento. Me siento como una niña que disfruta de la vida, solo que quizás un poco resabida... Quizás es ese el problema de los cuarentones que quieren ser cuarenteños, y demostrar a los demás que aún son jóvenes, por eso pierden los papeles y les da lo de la crisis. ¿Será eso? Entonces yo ya he empezado el mal camino… porque esta noche me voy de fiesta a bailar hasta que salga el sol como una de veinte. Mi marido que me conoce bien me ha regalado el mejor regalo del mundo: Poder baillar toda la noche en una magnifica terraza de Madrid bajo la luz de la luna.

Me ha traído a la mente la primara vez que un niño me dijo "señora, me puede decir la hora???" AGGGG, ¿¿SEÑORA?? No, no, niño, ¡¡pídesela a tu ummmmm… madre!!. El pobre niño se quedaría pensando que SEÑORA más borde… Lo que el chaval no sabía era que ese “señora”fue un gran golpe para mí, el principio del fin de una era, yo era ya una señora. Una señora con toda la ley. Ese fue el hito que me marco el paso de la juventud a la madurez. ¡Pero bendita madurez!

Desde la cama me he ido al espejo, me he mirado un buen rato, analizando en mi cara cada rasgo, cada arruga, cada lunar y cada espinilla. Y la verdad es que me he visto igual que cuando unas horas antes tenía una década menos. ¡Qué cosas! Pero es verdad que voy notando ciertos detalles que me fastidian un poquitín: Ahora me tengo que pintar siempre la raya para verme ojos. Y toca teñirse el pelo una vez al mes para esconder las molestas canas que empiezan a multiplicarse a toda velocidad. Me ha salido una mancha solar muy horrorosa en el pómulo y un par de verruguitas de esas de vieja en el cuello, además hay cosas que se caen... ¡Qué asqueroso es esto de la gravedad a los cuarenta!.

El cuerpo tampoco aguanta como antes. Antes salía el viernes, sábado y Domingo y no pasaba nada. Me levantaba más tarde y ya está. Ahora salgo un día y tardo tres en recuperarme. Como coma o beba más de la cuenta tardo una semana en normalizar mi estómago. Como se me tuerza un pie, paso un mes con dolores, cuando antes se me torcían a diario los pies para cada lado y no me pasaba nada (siempre he sido un poco patosilla y muy hiperlaxa).

Pero estoy convencida que los cuarenta son una muy buena década; He superado muchas de las tonterías que me preocupaban y me bloqueaban muchas veces, he aprendido a reírme de mi misma, he asumido mis limitaciones y ya no me da la gana perder el tiempo en esconderlas, a quien no le guste pues que vaya por otro camino. Me he liberado de intentar ser maja y simpática con todo el mundo. Y he perdido muchos pelos de la lengua, así que digo lo que pienso y me quedo tan a gusto. Aunque también he aprendido a tener mano izquierda y ser conciliadora cuando hace falta. Pero lo más importante es que he aprendido a valorar las pequeñas cosas, los momentos buenos, el amor incondicional de mi maridos y mis niños, el respaldo de mi familia, la compañía de mis amigos, la diversión es las fiestas, la liberación de las escapadas, los momentos de paz, la tranquilidad en el hogar… Al trabajar aún no le he pillado el punto.

En fin, los años pasan, pero aún quedan muchas cosas por vivir y muchas más por hacer. Pero aunque tenga cuarenta y como dice el refrán a mal tiempo buena cara... he decidido celebrar mis cuarenta como dios manda y me he ido a la pastelería del lado de la oficina, me he liado a comprar los bollos que más me gustan (que por supuesto tienen miles de calorías) y nos hemos puesto morados, con mucha alegría, mi compis y yo en el curro.
Hoy ha sido un día estupendo porque me han dado miles de besos. Me encanta que las personas que tanto quiero me den muchos besos. También me encanta que me llamen, me manden por whatsupp y por facebook muchísimas felicitaciones. Pero sobre todo me emociona la fiesta y la celebración, dándolo todo.
Hemos ido a cenar a un sitio de esos de cocina de nueva generación, donde te ponen un plato muy grande con reconstrucción de huevo con croqueta de pisto, bañado por sopa fría de tomate con gotitas transparente de quien sabe qué, acompañado de un crujiente de jamón.

Ummmm, vaya pero si está bueno, pero luego tendremos que ir al burger con esta mierdecilla de ración. Pues no, porque tras siete platitos de reconstrucciones, espumas, vaporizados, turrones, crujientes, sopas rarísimas, culminado por un postre de helado de remolacha, es que iba a reventar. Creo que tenía toda la sangre en el estómago para deshacer lo elaborado de esta cocina. Además no sé si la cerveza también iría reconstruida o qué, pero a Martín y a mí se me había subido un montón. Así que nos fuimos andando haciendo eses para que se nos bajara la comida hacía la más nueva y más de moda terraza de Madrid, según no se qué periódico, ubicada en la azotea de un hotel de la plaza de Santa Ana.

Llegamos sudados, porque esta noche no corría ni una gota de viento en Madrid. ¡Que poco glamour! Tras pagar cuarenta pavos entre los dos, llegamos a la súper terraza, adornada con pameras en plan chill-out. Uff, qué de pijos malcriados hay por aquí. Allí estaban todos esos niñatos forrados sentados en los reservados acompañados de niñas increíblemente guapísimas tomando champán que les llegaba e cubiteras con bengalas. Ummmm, necesito la copa que viene con la entrada para no atragantarme con tanta gente guapa. Todas las barras estaban repletas y los camareros perdían el tiempo con sus cubiteras haciendo exhibiciones a lo Tom Cruise. Por favor, dejaros de tonterías y servirme mi mojitooo, que por cierto estaba mucho más malo que el que nos prepara al lado de casa nuestro camarero preferido porque siempre nos invita al tercero.

Estábamos ahí fuera de lugar en un rinconcito, sintiéndonos incómodos por la fauna tan esplendorosa que nos rodeaba; chicos súper arreglados, con sus pantaloncitos rosas, y sus camisas arremangadas impecablemente planchadas, con cejas depiladas, pelo perfectamente engominado a la moda y mil veces más maquillados que yo. Rubias perfectas con vestidos de infarto y tacones de vértigo, morenas ajustadísimas en vestidos imposiblemente cortos, cuando uno de los sofás cerca de la pista se vacío.
-¡Corre vamos!
- ¿Pero podremos sentarnos? ¿No nos dirán nada?
-¡Pues claro para eso hemos pagado la entrada!

Y nos plantamos en medio de todos esos especímenes perfectos. Pero sorprendentemente resultaron muy simpáticos o quizás estaban bastante borrachos. Unos eran italianos, otros ingleses, llegaron unos rusos y otros franceses. Alá, qué internacionales somos. Esto parece la torre de Babel. Todos querían hablar con nosotros, la fauna autóctona. Nos hacíamos gestos y muecas en un diálogo de locos mezclado con carcajadas descontroladas.
Entonces la música comenzó a invitar de verdad al baile. Y entre las cervezas, la sangría de la cena y el mojito se me habían ido todos los prejuicios, con mis lorcitas me sentía completamente igual a esas despampanantes nenas moviéndome al compás de la música. La música fue más cañera y comenzamos a darlo todo en la pista de baile. Brazos para arriba, saltos varios, bailamos en corro, unos cambiaban de parejas, otros trepaban por las barras de las sombrillas, nos echábamos fotos, celebrábamos con desbordada alegría las ráfagas de viento refrescante que llegaban a la terraza y nos secaba el sudor, todos enloquecidos por las canciones de Riana, Enrique Iglesias y David Gueta. Así estuvimos toda la noche, sin parar, sin sentir el paso de las horas hasta que nos apagaron las luces… ¡Ohhhhhhhh! ¿Ya es por la mañana? ¡Ha sido una noche increíble! ¡El mejor regalo del mundo! Un buen comienzo para mis cuarenta años, pero ya verás que agujetas mañana.

68.- Fase REM

Conduzco mi corsita por la M-40 totalmente grogi, debo estar al menos en la fase REM del sueño y mis neuronas están todas roncando. Todos los días me hago 50 Km para llegar al trabajo totalmente aletargada. Muchas veces me despierto en el destino y no recuerdo como llegue… ¿Me habrán abducido los extraterrestres? ¿O conducía totalmente sonámbula? Menos mal que tengo el camino grabado a fuego en mi subconsciente y llevo el coche con el piloto automático.
Me se de memoria donde debo reducir, donde frenar, donde acelerar, en que carril debo ir, si me parase la guardia civil por supuesto daría negativo en la prueba de la alcoholemia, pero mis reflejos estáarían mucho más aturdidos que si me hubiera tomado cuatro cubatas. Creo que los de tráfico no han pensado en una prueba del grado de adormecimiento, se forraría el gobierno con las multas, aunque claro nadie llegaría pronto a trabajar.
Como medida para despejarme abro la ventana y me pongo la música a toda pastilla. A ver qué hay que me despierte… ¡Anda! ¡Move like Jagger! ¡Bien! Me gusta esta canción porque me recuerda a Sandra y su amiguita Marian bailando cuando estábamos de vacaciones de semana santa. Que gracia tenían… Qué bonitas mis niñas... Habían estado horas preparando una coreografía entretenidísimas, mientras los chicos sólo sabían decir “Me aburro, dame la maquinita”. ¡Qué buenos recuerdos de la playa! Ya me siento mucho mejor.
Finalmente, como todos los días, he quedado atrapada en un atasco del que no me puedo escapar. Desde que nos cambiaron la oficina de sitio y nos llevaron desde la plaza de los cubos a un polígono a las afueras de Madrid no me queda más remedio que ir en coche, porque hay tan mala combinación de transporte público que tardo una hora y tres cuartos en llegar desde mi casa. En coche tardo una hora en llegar, aparco a veinte minutos andando, pero vuelvo en media. Así que me compensa. Además lo de andar es un pro, cuarenta minutos me permite hacer el deporte diario que no haría de otro modo. No está mal, sobre todo porque lo hago estilo maratón ya que siempre voy tarde. Aunque no es sufiente porque la barriga sigue en su sitio día tras día.
El cambio me hizo polvo al principio, porque era feliz trabajando en el centro. Pero he descubierto algo bueno; Estoy ahorrando un montón al evitar las compritas. En el centro todos los días sucumbía a algún producto extraordinario de las maravillosas tiendecitas. Mi bolsillo agradece el cambio… ¡Pero mi espíritu echa tanto de menos currar en el ambientillo!
En fin, como estoy atrapada en el coche rodeada de otros miles de conductores en la M40 y no puedo ni cuidar niños, ni limpiar la casa, ni fregar, ni poner lavadoras y lavaplatos, ni planchar, ni trabajar, voy a aprovechar este momento para pensar en mi misma. Este va a ser el magnífico momento para mis cosas, a ver..., a ver..., cosas que quiero hacer... Ummm.... ¡Volver a Yoga otra vez! Lo inteté tras mi fracaso con zumba, y me apunte a un club buenísimo de Yoga, pero lo tuve que dejar porque las clases eran de 8:30 a 10:00 de la noche y no podría evitar dormírme en las relajaciones de lo cansada que estaba. Intentaba no dormirme y empezaba lasrelajaciones con ansiedad y tensión. Pero no había manera, caía en el pozo oscuro del sin padecimiento. Me dormía tanto que un día de pronto me desperté asustada por un pedazo de ronquido que alguien había dado en mitad de la clase; Lo malo es que ese alguien era yo... ¡Menos mal que estamos a oscuras!
Veo por el retrovisor un coche negro, de esos anchos que van como pegados al suelo, haciendo zig-zag entre los demás. Los tengo fichados, son los chulitos del asfalto, se creen los dueños de la carretera, siempre fardando de coche, y como no, cuando ven un corsita blanco como el mío conducido por una mujer, pues no se quedan a gusto si no me hacen una buena pirula. Y este no es la excepción. Se cambia de carril, cruzándose tres carriles por delante de mí, obligándome a pisar el freno. ¡Gilipollas! ¡Chulo!¡Machista!¡Abusón! ¿Pero dónde tengo el claxon?, ¿Dónde?, ¿Dónde? ¡Qué mierda! No lo encuentro, Joder, como nunca lo uso ahora que lo necesito no sé donde narices está el dichoso pito. Nada, no lo encuentro… Parece que no me queda más remedio que usar el símbolo universal para mostrar indignación, pienso mientras estiro el dedo corazón.
Yo soy muy respetuosa con la distancia de seguridad, pero los demás nunca respetan el hueco que he dejado. A veces pienso que es como una tentación. Ven una distancia de seguridad y no pueden evitar meterse a presión en el hueco. Así es imposible cumplir las normas de tráfico. Yo siempre trato de cumplirla, incluso más aún, porque soy muy precavida. Por ejemplo, aunque el otro tenga el ceda el paso, yo nunca me fio y me preparo por si al final tengo que cederlo yo. Yo empiezo a frenar, que no a acelerar con los semáforos en rojo. Pero al de atrás mio nunca le gusta porque ne pita. Y en las rotondas me cambio de carril para no cruzarme y salir desde el carril más externo, aunque esté yo sola en la redonda. Sin embargo la gente tiene la manía de intentar salir de la rotonda cruzandse, y encima te pitan si tu vas, tal y como te enseñaron en la autoescuela por el carril de fuera danto toda la vuelta a la glorieta.
Voy a poner las noticias a ver si me cuentan cosas buenas:
-El inicio de la campaña de verano ha hecho ganar a la Seguridad Social 56.622 afiliados en junio, el mejor dato en este mes desde 2007 y el primero en positivo, hasta los 16.684.995 ocupados, según confirma hoy el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Para variar una noticia buena, pero ya me imagino la clase de trabajos que se han conseguido. Trabajos con una birria de salarios, una birria de jornada y una birria de cotizaciones. Yo no sé si mejoran las cosas pero en mi empresa están preparando un ERE, que estoy empezando a plantearme, porque últimamente mi curro es un infierno.
Aparco, y tengo un mensaje en el móvil de mi compi, que para evitar atascos y poder aparcar en la puerta, sale de casa antes de que hayan puesto las aceras, lo que viene siendo a las seis de la mañana. ¡Qué barbaridad!¡Eso no es vida!. El mensaje dice “No vengas a trabajar. Vuélvete a casa. No funciona nada”.
Jo, que chiste, estoy a punto de hacerle caso des-conducir otra hora hacia mi casa y meterme en la cama a seguir con mi sueño REM. ¿Qué habrá pasado esta noche? Estoy tan cansada… No puedo más… No nos funcionan las cosas, no tenemos presupuesto, ni gente, ni medios para arreglar nada, y encima no paran de presionar, pedir responsabilidades y amenazar. Estoy, muy, requeté harta.
Encima, yo no soy nadie. Soy un recurso barato que contrataron, una caja negra que se puede sustituir cuando este agotada. Un ente currante sin nombres ni apellidos, un número en un contrato, un algo impersonal. Me cabrea sobremanera que nos valoren tan poco las empresas, y que nos deshumanicen de ese modo. ¡Como si todo el mundo trabajara igual! ¡Cómo si todos se comprometieran del mismo modo! Que poco se valora el buen trabajo, el conocimiento, la experiencia, la responsabilidad y el compromiso. Según parece todos somos iguales y automáticamente sustituibles por otro recurso opaco desnaturalizado. De verdad que me dan unas ganas horribles de dar la vuelta, volver a mi coche y dejarles a todos colgados. ¡Qué les den! Es lo que se merecen. Por ahorrarse unas pelas nos de convierten en masa obrera indefinida, gris y triste. Se están confundiendo con esta moda de los servicios y los recursos. Pero no lo ven con el ansia de ganar dinero rápido para ya.
En fin, menos mal que aunque esté dormida, parece que tengo la cabeza sobre los hombros y sé que no me queda más remedio que currar. Hay que ganarse el pan para vivir, me digo, mientras me dirijo a la oficina adormilada.

67- Haciendo papeles



 Me ha traído el nene una nota del cole donde pone que  tenemos que ir  por los informes de escolaridad, las notas de la prueba CDI, ésta de la comunidad de Madrid, y el informe de traslado al instituto, este Jueves de 10:00 a 12:00. ¡Toma ya! ¡Cómo si yo no tuviera cosas que hacer! ¡Como si yo a esas horas me pudiera acercar, así como si nada, al cole. Yo que trabajo a una hora en coche. Es que no me explico estas cosas, me es completamente imposible escaparme de trabajo un momentito a hacer un recado. Ese concepto "de salir un momento a hacer un recado" no existe en los madriles.

Bueno, seamos prácticos Dorita, pienso para mi, ya que se me ha juntado que tengo que recoger estos papeles con echar la matriculas en el nuevo instituto de Iván  y en el conservatorio de Raquel, además de pagar las respectivas tasas en bancos distintos, hacer las fotocopias pertinentes, pues ya aprovecho y lo hago todo en una mañana, así no pierdo más días.  Solución:  Le digo a mi jefe que teletrabajo desde casa. 
Y es que en la empresa privada, o al menos en la mía, no existen los días esos de moscosos, tan ideales para hacer papelotes que son imprescindibles para el buen funcionamiento de los asuntos familiares.  ¡Qué hartura de burocracia! Si es que te lo ponen todo muy complicado . No me queda más remedio que buscarme la vida para que no afecte a mi curro. A ver cómo me las apaño...

He repasado mi agenda de trabajo y tengo justo tres audios que no puedo dejar de atender; Una a primera hora de la mañana, otra a las 12:00 y otra a las 13:30.   Por favor, por favor, que no haya ningún problema sorpresa. Si todo va como está previsto,  este tema está chupado, es sólo cuestión de organizarse. ¡ Y yo con lo de organizarme soy una mala máquina! Si no cómo podría  sacar adelante la casa, la familia, el trabajo...

A ver voy a repasar el planning de mañana:  Me levanto prontito, sobre las ocho, que guay encima voy a dormir una hora y cuarto más, me hago el café y aún en pijama enciendo el ordenador en el salón. Inmediatamente, sobre las 8:05 le mando un chart a mi jefe diciendo ya estoy conectada, así se queda tranquilo porque puede contar conmigo si me necesita.  ¡Va a ser el día que más pronto empiece a trabajar!
Luego a las 9:00 me enchufo a la audio, en menos de una hora seguro que he terminado, así puedo hacerme una sesión de restauración en condiciones y vestirme para ir prontito al cole, y llegar de las primeras, y en un coser y cantar ya tendré los papelotes.

A continuación, puedo atender la audio de las 12:00 en casa de mis padres, que andan en el pueblo, ya de paso como buena hija, aprovecho, le doy una vuelta a la casa y riego las plantas.
Tras la audio paso por los bancos para hacer los distintos ingresos de las matrículas. Por último voy al instituto a cerrar la matricula, antes de que cierren la secretaría, luego atiendo la tercera audio, y por la tarde ya voy con Raquel al conservatorio a entregar el resto de papeles.

¡Pero qué maquina soy! Lo voy a apuntar en el calendar para no liarme mañana con la agenda. Bueno, ya lo tengo todo organizado,  mi plan es perfecto, me voy a la cama feliz y contenta. Tengo que dormir bien porque mañana me espera un día perfectamente ajetreado.

TIC-TAC, TIC-TAC…  8:00. Piii-Piii-Piii.  Suena el despertador. Según el plan, voy a por mí café, y me siento delante del ordenador con mi pijama aún dormida.  Bueno, esto va como la seda. Le mando un mensaje a mi jefe:
-¡Hola! ¡Buenos días! Ya ando por aquí.
-Buenos días. ¿Has visto el correo que te he enviado?
Joder, pues claro que no. Aún tengo las legañas puestas… ¡Que madrugador es este hombre!
-¿Ehh? No, aún no… ¿Pasa algo?
-Pues los trabajos nocturnos han ido fatal. Por favor, revísalos. Saca los datos y analízalos. A ver si descubres que ha ocurrido. En la audio de las 9:00 cuentas que ha pasado. No te olvides de mandar las gráficas y un informe.
-Vale... -Vaya puñeta, pienso mientras me despierto de golpe. - En cuanto lo tenga lo envío.
En fin, no hay otra que ponerse manos a la obra, solo que el mierda ordenador no se conecta remotamente a la red de la empresa.  ¿Pero bueno?  Lo intento otra vez y me sale una pantalla con el mensaje. “Su ordenador no cumple los requisitos necesarios para conectarse a la red corporativa”.

¿Pero qué carajo? ¡Al menos este cacharro podría ser tan amable de decirme que requisito no cumplo! Tras media hora revisando versiones de sistema operativo, navegadores, y antivirus, descubro que no tengo actualizados no sé qué ficheros de seguridad. Me pongo a descargarlos como una loca.

TIC-TAC, TIC-TAC… Son las 8:45, he perdido muchísimo tiempo sin hacer nada útil, Faltan quince minutos para la audio y no tengo ni pajotera idea de que ha ocurrido esta noche…
TIC-TAC, TIC-TAC. ¡Menos diez! ¡Por fin me descargué todos los jodidos ficheros!
TIC-TAC, TIC-TAC. ¡Menos cinco! ¡Ay,  mi corazón! Ahora tengo que ser súper eficaz; Me traigo la información, la transformo, la inserto en el Excel, filtro por los datos que necesito, creo una tabla dinámica por horas y estados, construyo una gráfica por tiempos…
TIC-TAC, TIC-TAC. En punto…  ¡Joder, joder, joder!  Miro la gráfica, de derecha a izquierda, de arriba abajo, la giro una vez, la giro otra, me la acerco, la alejo, la giro otra vez, ummm...,aggggg, intento concentrarme con todas mis fuerza. ¡No veo nada!. ¿Qué indica? ¿Qué indica?¿Qué veo?¿Qué veo?
TIC-TAC, TIC-TAC. Y cinco…  ¡Lo tengo!¡Lo tengo!  He comparado con la gráfica de otro día y ya sé que narices ha pasado. Ay, gracias, gracias…
TIC-TAC, TIC-TAC. Nueve y diez, me conecto a la audio:  ¡Buenas! Perdonar el retraso, pero estaba analizando la información. El problema no ha sido nuestros de sistemas… sino de un comportamiento atípico del equipamiento, que no ha cumplido la normativa…. Tralarín, tralarán…

Tras mandar, gráficas, informes, revisar varios casos y contar veinte veces lo que ha ocurrido, son las 10:45 y aún estoy conectada a la dichosa audio, en pijama, sin lavar ni los dientes y con los pelos de punta.  Mi plan se ha ido un poquitín a la porra.  Tranqui Dorita,  aún estoy a tiempo de enmendarlo.
TIC-TAC, TIC-TAC. 11:05. Gracias a todos, un saludo, hasta la próxima audio.

 ¡Qué pesaos! ¡Por dios! Salgo corriendo por el pasillo, me pongo el primer vestido que pillo, me lavo la cara, dientes, me pinto la raya y salgo pitando para el cole con mi corsita. Una vez más voy en plan rally  volando en los elevados que hay para no superar la velocidad.  

TIC-TAC, TIC-TAC. 11:15.  Llego a la secretaría del cole, he batido nuevamente mi record pero...  ¡Hay una pedazo cola!. Claro, normal, nos han convocado a todos los padres a la misma hora. Media hora después por fin me toca, pero resulta que falta la firma de la directora, y tengo que ir al huerto del cole a buscarla.  

La encuentro liada con los pepinos.  Este año han estrenado huerto en el cole, y tiene muy buena pinta. Todos están completamente entusiasmada con el huerto y todos los eventos giran en torno a él. La canción de la paz, el día de san Isidro, la nueva foto oficial del cole. De vez en cuando los niños traen una cebolla o un nabo a casa y lo celebramos como si fueran el mayor tesoro del mundo. Estoy planteándome hacer un huerto casero en el macetero de la cocina. Ahora están de moda los huertos urbanos. ¡Podría plantar tomates cherrys! Sí, decidido, quiero tomates cherrys.

-Hola, Le andaba buscando para firmar unos certificados.
-Es verdad, Iván ya se va del cole. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Tu hijo es de esos que no se olvidan, ¿sabes?
-Ah, ¿Si?
-Claro, al final los que más recordamos son los traviosones. Porque menudas trastadas ha hecho tu chaval en el cole. Más de una vez se ha quedado conmigo en dirección castigado.
-Vaya por Dios. -Joer, con el niño, nunca me lo había contado. Bueno en realidad no es que me cuente mucho.
-Espero que él también nos recuerde con cariño aunque se haya llevado alguna que otra bronca.  Ahora empieza lo difícil.  No olvides que tu labor es muy importante. Al final los profesores nunca logramos suplir la función de los padres. Por mucho que nos preocupemos, sois vosotros los que debéis encauzar su vida.
-Yaaa. – Pues vaya sermón que me está echando. Debo de ser de esas personas a las que la gente le gusta sermonear, porque siempre me echan la charla e el cole.  Pero es verdad que la papeleta que me toca no es nada fácil:  Ni más ni menos que encauzar la vida de mi hijo, cuando aún no sé qué leñes estoy haciendo con la mía además de ir corriendo de un lado para otro.

TIC-TAC, TIC-TAC. 12:00. Llego por los pelos a casa de mis padres. Me repanchingo en el sofá, conecto el micro y los cacos a mi móvil y llamo al novecientos donde tiene lugar la audio:

-Muy buenas, soy Dorita. ¿Qué tal todos? - Gracias  a Dios , en esta audio nos conocemos todos muy bien, y hemos ido directamente al grano, cerrando las cosas con eficacia y rapidez. ¡Qué maravilla! Así puedo regar las plantas de mis padres relajadamente, hacer las fotocopias y acercarme por el primer banco con tranquilidad.  Agradezco con toda mi alma este momento de paz.

Son las 12:30, y mi próxima audio es en una hora, así que me da perfectamente tiempo a acercarme por el nuevo instituto de Iván para cerrar la matricula, y después acercarme por el otro banco para pagar el conservatorio.

Los del conservatorio son unos bordes, solo nos dieron un día para pagar, conseguir los papeles y entregar el formulario. Si no lo haces, quizás porque en tu vida había otros planes, consideran que no quieres la plaza. Llegan a esa conclusión después de que hayas pagado la prueba de acceso, tu hijo haya hecho el examen en lugar de haberse ido a la playa, te hayas tragado tres horas de concurso para elección de instrumento, y después de todo esto ¿consideran que no te interesa si no puedes hacer la matricula en el único día de plazo que te dan?

¡Vamos!  Es que no se para quien están pensadas las actividades públicas. Porque por los horarios cualquiera diría que solo para los que no trabajan y tienen todo el tiempo del mundo para ir al lugar y en el instante que se les diga. Tal y como hacen las cosas parece que no son para los que trabajamos, cumplimos con los impuestos  y por ende les pagamos los salarios.

TIC-TAC, TIC-TAC. 13:20 y acabo de terminar en el instituto. Como no, había cola.
Me voy pitando al último banco. Por narices debo hacer el pago del conservatorio. ¿Qué hago? En diez minutos comienza la última audio.  Pero el banco cierra a las 14:00h. Si no pago ahora no podré entregar la  matricula a tiempo y los del conservatorio interpretarán que no me interesa.  ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Bueno, puedo hacer las dos cosas a la vez, pienso,  me pongo el micro y el casco, y le doy al mute. Hablo lo justo y ya está.

TIC-TAC, TIC-TAC. 13.30: ¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis? - Espero que estéis menos atacados que yo, pienso para mis adentros.

Intento entrar en el banco de esa guisa toda llena de cables que salen de mis orejas y se  esconden en mi bolsillo para no parecer muy loca. Pero cuando intento entrar me pita algo metálico en el bolso. Llevo mil trastos ahí dentro: Mis llaves, las del coche, las de mis padres, gafas metálicas, tarjetera metálica, cinturón del niño con hebilla metálica...  A saber cuál es el que pita.  Debo dejar las cosas en taquilla, pero no tengo suelto. Así que me voy conectada hacia un bar donde me den cambio.
-Hola, ¿Pueden darme cambio?- Le digo al del bar.
-¿Qué cambio? ¿Vamos a hacer un cambio?-Me preguntan de la audio. Vaya leñe, se me ha olvidado poner el mute.
-No, no, no, no es necesario ningún cambio,  perdón, estaba hablando con mi… ummm, compañero…

Me voy con mi monedita al banco, guardo el bolso entero, así no pierdo tiempo en descubrir que es lo que pita  y me pongo a la cola. Cuando me toca me doy cuenta que guarde el bolso entero, con la cartera incluida. Así que no tengo ni dinero ni DNI. Vuelvo a salir, cojo lo que necesito y me pongo otra vez en la cola. ¡Jo! Que mala suerte, ahora está mi vecina la encantadora que no trabaja y siempre me recuerda las pintas de cansada que tengo, la vida tan estresada que llevo, mientras ella va a la peluquería,  al gimnasio o de compras. ¡Cómo la odio!¡Yo quiero ser como ella de mayor!

-Hola Dorita.
-Hola Pepa.- De Dorita nada, pienso. Pero por qué me llama con tanta confianza.
-¿Pero qué llevas puesto?
-¿Eh? Es que tenía una audio de trabajo. ¿Sabes qué es eso?- Le lanzo la pulla-  Pero como me cierran el banco, pues voy a ingresar el dinero mientras estoy conectada. Perdona un momento que me están preguntando algo.  ¿Podéis repetir? Estaba un poco despistada…
-Ay, mujer, pero qué vida llevas. De verdad que esto no debe ser bueno para tu salud. Sí, definitivamente  te veo desmejorada últimamente. Tienes como muchas ojeras, ¿no? ¿Es que trabajas mucho?¿Mucho estrés?
-Pues sí. – Pongo el mute- Ya sabes las cosas están feas en las empresas. – Me desahogo con ella.- Ahora somos menos gente, haciendo el mismo trabajo, o quizás más porque las empresas se están aprovechando de la crisis y cada vez aprietan más. Así que las cosas se hacen mal y sin ganas…
-Lo mejor es que hagas como yo, que te mantenga tu marido. El marido trabaja y la mujer se dedica a su familia como debe ser. Así se hace lo más importante en la vida de una madre bien. No corriendo, deprisa y de malas maneras como algunas… Así salen los niños ahora.  – ¿Pero?¿Pero? ¡La muy perra! ¿Para qué le contaré yo nada a esta?
-Perdona, tengo que atender mi audio, no puedo hacerte caso. Soy imprescindible para el proyecto, ¿sabes?  Porque valoran mi inteligencia. –Y le doy la espada echando humo por las orejas.

Al salir del banco me siento al sol, necesito un descanso, un descanso de esta vida de locos que llevo. Pero, ¿qué es lo que estoy haciendo con mi vida?¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?