Ay, esto pinta mal.


Ay, esto pinta mal.

Siete menos cuarto de la mañana, y el puñetero despertador suena. Hoy no me he autoengañado, aunque pone las siete y cuarto, se perfectamente que son aún las seis. Que mierda, comenzamos mal el día.  Ya me levanto pensando que soy una pobrecina que le toca madrugar mientras mi querida familia… ¡ronca a pata suelta!

Joee, no hay leche, así que me tomo un café con nata, bueno en realidad yo pensaba que era nata pero es una cosa rara y abominable que pone preparado vegetal para guisar.¡Vegetal! ¿Qué leche será esto? Agggggg, no lo hagáis, está asqueroso, pero me lo trago mezclado con agua y mucha azúcar, me recuerdan las mezclas que hacen mis hijos en cuanto me despisto juntando gel de ducha con colacao y mayonesa, pero estoy tan desesperada por meterme mi dosis de café matutina para ser persona que soy capaz de ingerir cualquier cosa horrorosa.

Salgo de casa, con el portátil, el bolso, la tartera, una bolsa de ropa para donar y la basura; una bolsa para la orgánica, otra para el plástico, otra para el papel y la última para el vidrio. Parezco una mula de carga. Voy tan cargada que no me doy cuenta que una de ellas tiene un agujero, que faena, he hecho un caminito a lo Hansel y Gretel desde el ascensor a la puerta de la urbanización con arena de gato. Uff, ¿Qué hace uno en estos casos? ¿Subo a casa a por la escoba arrastrando mis bártulos y lo barro llegando tarde al curro, o me hago la despistada y continúo con el caminito de tierra sucia de gato hasta los contenedores de basura?  Menos mal que estaba la señora de la limpieza por los portales, a la que saludo todos los días y  por ello creo que le caigo bien..., así que me he atrevido a pedirle con mucha educación que fuera y me hiciera el favor de barrer mi porquería.  ¡Qué vergüenza! ¡Vaya día!

Llego al coche, una pedazo cagada de algún pájaro realmente gordo, pero gordo, gordo para echar tal colosal asquerosidad en mi cristal. Ay, Dios, he aparcado debajo del árbol del pájaro más enorme del barrio. Miro hacia arriba, quiero ver el espécimen que puede dejarme el coche totalmente bombardeado. ¿Pero es que este pájaro tenía colitis? Se me ocurre echar agua con jabón y darle al parabrisas… No lo hagáis, mala idea. La mierda se ha restregado delante de mi cara de gilipollas por todo el cristal… ¡Dios!  Esto es empezar el día con buen pie…

En fin, después de hacer lo que he podido con mis papeles de mocos, me he dado cuenta que no tengo las gafas de sol y hoy por fin ya no llueve después de meses y meses, que ya me habían salido a mi los brotes verdes esos de los que tanto hablan. Pues hoy hay un cielo azulado con un sol radiante brillando en medio.  Yo no tengo gafas de sol, encima llevo cuello alto y jersey de lana. ¿Me salté ayer el señor del tiempo contando lo del buen tiempo mientras estudiaba cono con el niño? Ya llego tarde, así que me aguanto y conduzco lloriqueando, bizqueando  y sudando, porque no soporto el sol y llevo fatal el primer día de calor tras el invierno, aparco, tomo el metro, me pego por los asientos, me arrastro por los intercambiadores, llego al curro... y hay un ambiente raro, raro, raro... Ay, esto pinta mal.

Me cuentan enseguida mis compañeros muy nerviosos que hay cambios, nos reestructuran, han empezado a aplicar la internalización y nos van a sustituir por propios de la empresa. Los subcontratados sobramos. A dos le han puesto un tipo en la chepa a aprender todo lo que hacen  y acabar sustituyéndoles y darles la patadita. A otro directamente le han mandado para su empresa. Que faena, así de pronto sin esperarlo ha pasado de ser imprescindible e importante para los proyectos a ser totalmente prescindible para la empresa.

Por lo visto esto va por fases, pero nos irá tocando a todos… Pero nada es seguro, todo son rumores, diretes y dirán. Vaya..., he deseado tantas veces dejar de currar que me van a conceder el deseo, pero yo deseaba "dejar de currar porque me tocaba el euromillón"... ¡El duende de los deseos es un guasón!

¡Pues vaya leche con la dichosa internalización y el parón de motores de las telco!  Es que hay cosas que como una sencilla ama de casa no me salen las cuentas. ¿Cómo es posible que se hayan puesto de acurdo todas para tirar del freno de mano? Han dicho...¡A la de una, dos y tres! ¡A cerrar el chirinquito!Y parece que todas se han puesto de acuerdo para hacer las cosas según yo veo rematadamente mal.

Si se está parando todo, si se está perdiendo la gente que sabe, si se está echando a los que tienen experiencia, si se les prejubila pagando un dineral y luego se les vuelve a pagar contratándolos como consultores porque si hace falta su conocimiento, si se sustituyen los que tienen el conocimiento por otros más baratos que cuestan menos, pero que no tienen ni idea... ¿Cómo salen las cosas? ¡Pues simplemente no salen! Claro, que en un excel de un alto cargo de empresa todo cuadra.

 Ese sistema no puede funcionar o yo no comprendo la parte importante. Están desapareciendo, no solo el desarrollo nuevo, sino incluso los equipos de mantenimiento, los despliegues nuevos, el soporte a los clientes. No está quedando nada de nada. ¿Es ese el plan?

¿Cómo pueden ser tan burros para podar el árbol del dinero a hachazos en lugar de con tijeras? Si, estoy de acuerdo y era completamente necesario hacer limpieza, porque mira que se han tirado dineros a la basura y se han hecho mal las cosas, pero es que no están dejando nada, han barrido hasta los cimientos y sin cimientos es muy dificil construir.  Si paran todos los motores y apagan la caldera, ¿Cómo demonios podrá arrancar de nuevo?  Ay, que esto pinta mal..

Estoy empezando a creer a los que dicen que la crisis no termina en el 2014 sino en el 2020. Si ahora paran las telecomunicaciones de este modo, éstas que no ganan tanto pero que no pierden como otros sectores,  ¿Qué va a quedar? Calló la construcción, los servicios, la hostelería, la medicina, la educación, la industria, el comercio y ahora las telecomunicaciones, que nos creíamos intocables, porque en una casa no tendrás para comer, pero móvil última generación con tarifa de datos seguro que si, para contar tus penas con caritas a tus amigos y familiares.

Pero esto mi cabecita no lo comprende, ¿Pero por qué paran? ¿Por qué detienen las telcos si luego estas empresas publican beneficios millonarios en la prensa ? Es que no lo entiendo... Imagino que los beneficios son menores que lo esperado, son los más bajos de Europa, pero ahí están aunque seguro que para los accionistas no serán suficientes... ¡Pues que se aguanten! Pero que mantengan los proyectos,  el trabajo y las familias. ¡Qué sean honrados y tengan algo de principios! Basta ya de llenarse los bolsillos a costa de otros.

En fin, como en este entuerto nadie me ha pedido mi opinión y tampoco puedo hacer mucho pues como decía mi abuela, ya me preocuparé cuando llegue porque vaya tontería preocuparme dos veces.

Odio el cambio de hora


Que mal llevo lo del cambio de hora, sea el de primavera o el de otoño, siempre me sienta fatal. Uno porque nos quedamos sin luz, y otro porque hay demasiada, siempre lo llevo fatal. Encima este que coincide con el final de semana santa, es realmente horroroso, además de volver depre a trabajar hay que madrugar más; así llevo yo esta semana, totalmente atravesada.

Agradecería infinitamente que alguna alma generosa  me explicará con datos reales y claros los ahorros energéticos del cambio de hora; Vamos, que me digan en euritos cuanto ahorro cada uno de los días que me levanto cabreada. Así al menos, aunque estaría jorobada de todos modos, estaría convencida de que hago algo bueno y colaboro con este mundo donde me ha tocado vivir de excesos energéticos.

Justo antes del cambio de hora, me fui de semana santa, cerré los ojos y huy despavorida de los problemas.
Me fui a la playa para olvidarme de todo, para rellenar mi cabeza de mis niños, mi marido, mi otra vida, la de la familia y lo logré.  Han sido cuatro días maravillosos, regados a veces por rayos de sol y otras veces por aguaceros, pero en los que he podido casi creerme que esa era mi forma de vivir, así relajada, tranquila, sin complicaciones, sin decisiones,  y donde mi mayor problema era decidir dónde comer...

Me fue fácil imaginar que era para siempre, me fue tan fácil mentirme, perder mis negros pensamientos en la eternidad del mar, dejar mis preocupaciones en la espuma de las olas mientras corríamos descalzos por la orilla los niños y yo.
Me fue fácil volar por las nubes que veía tumbada boca arriba en la playa con los niños, imaginarnos que vivíamos en los castillos de algodón que formaban. Me fue tan fácil imaginar que solo tenía que volar por ese cielo azul  para escapar de mis temores y agobios.

Qué pena que al final el sueño terminara… ¡y que no me tocará la lotería que eche!,
Qué pena que  finalmente haya tenido que levantarme una maldita hora antes para volver al trabajo con  malos presagios no sé si por dormir menos por el dichoso cambio de hora, o por intuir que me encontraría  con el jodido problema esperándome. Y así fue.

Una vez más la he liado, no sé cómo me apaño, no lo entiendo..., bueno realmente si…, es una tontería negarlo.  Periódicamente, cuando creo que lo he logrado y lo controlo, me relajo, voy de sobrada y  la armo. ¿Serán lecciones de la vida? No sé, quizás el modo que tiene el universo de decirme  que continúe humilde y no me las dé de lista, o simplemente es que soy un desastre  y solo me falta perder la cabeza.

 Esta vez fue por un maldito Excel de mil páginas y tropecientas columnas que nadie entiende y que yo, ilusa de mi, pensaba que controlaba; Era la reina del exel. Estaba tan orgullosa de mi hazaña, tan pagada de mi misma que no cabía en mi pecho;  yo había podido con el dichoso y temido Excel.

Y ahí estaba tan feliz, regodeandome en mi habilidad de entender el horroroso Excel dichoso. Mi jefe me habia dicho que lo repase, a ver, uff, miro una y otra vez las dichosas filas de definiciones; uno, cero, uno, uno, cero, cada una con su significado misterioso que define el funcionamiento del mundo de los interneses. ¡Qué cosas! ¿Por dónde iba? Ahhh, cero, uno, cero, uno... de cero a uno, esto es un poco infumable, ¿no?   De pronto algo no me encaja. Ya era el viernes a última hora.
-Anda, no, no, esto no puedes ser un 0. Estoy segura, esto está mal. ¿Como es posible que haya un cero mal en una de las miles de casillas, de los cienes de columnas en las tropecientas pestañas? Jajajaja, y yo lo he visto, que bueno...  Vaya con el cerito...¡Te pillé! Jajajaja...
¡Pero que lista soy! Si es que yo valgo para cazar ceros tranposos que se colocan en las celdas de los unos.

Me vine arriba y así que sintiéndome la mujer más resolutiva del mundo, ni corta ni perezosa llame para decir que estaba mal y que lo arreglaran, avise  a todos el mundo, y los pobres estuvieron haciendo cargas del Excel en la base de datos hasta el sábado.
Yo esto no lo sabía, había causado inconscientemente un  montón de trabajo porque el estúpido cero se había colado donde un uno, lo que en el excel era una nimiedad en el mundo real fue una barbaridad.

 Y yo tan contenta,  crisis resuelta, soy la caña, me voy de finde contenta por el trabajo bien hecho.

El lunes vuelvo tan feliz a la oficina, y me encuentro un correo de mi jefe de proyecto diciendo que no puede adaptarse al cambio del cero y que no entiende cómo es que duplico datos en el excel al poner el uno en lugar del cero… ¿¿Qué??  ¿¿DUPLICO??

Se me nubla la vista, suenan las alarmas y veo las sirenas; Yo no debo duplicar datos… Me agarro la cabeza con las manos, se me para el corazón y una angustia me sube por la garganta- Una certeza se abre paso en mi cerebro:  El puñetero cero estaba bien; ¿Qué hago? ¿Qué hago?...
No, no, por favor, no puede ser, por favor, virgencita…que no sea verdad, yo no duplico estúpidos unos. La he cagado de nuevo, nooooooo, por favor, por favor…

Me pasan los minutos lentamente sentada petrificada en mi silla, si no me muevo no ha pasado...¿no?
 ¿Qué hago? ¿Qué debería hacer? Dedo admitir que me he confundido otra vez, tengo que decir a todos que estaba bien y que todo el esfuerzo que han hecho durante su día de vacaciones ha sido para estropearlo… No puedo, no puedo, no puedo reconocerlo…

Me levanto como una zombi y me encierro en el baño; ¿Qué hago?¿Qué hago...?

No puedo, no puedo. ¡Odio los excel!¡maldito documento ¡¡y maldito cero asqueroso en el jodido excel!.  Tengo que decir ahora a todo el mundo que me he confundido antes de que las cosas se líen más; Pero no puedo,¡¡no puedo!! Joooeee  ¿No podría haberme buscarme un trabajo donde no haya ningún Excel, ningún portátil, no haya nada? Donde sólo tenga que poner mecánicamente un sello en una cinta transportadora; donde no tenga que pensar, donde  tenga que repetir las cosas mil y una veces sin posibilidad de error, donde pueda ser tonta tranquilamente, donde no pase nada porque se me hayan secado las neuronas.

Consigo reponerme de mi histeria y me voy para mi sitio, me siento y solo logro responder a mi jefe de proyecto; “no hagas nada, lo voy a comprobar”.   Suena muy profesional, ¡Que gilipollas! ¿A quién quiero engañar? Me quedo mirando como sale el correo y de nuevo me sube una angustia por el cuello que me ahoga, un sudor frio me baja por la frente.

Me vuelvo a  levantar y me doy una carrerita al baño, voy y vengo varias veces porque no me decido. "Voy a ser valiente. Voy a dar la cara", no me voy a ir a mi casa y me meto en la cama... Estoy intentando desesperadamente recuperarme, pero sin lograrlo. Carrerita al baño, y de nuevo a mi sitio, otra vez al baño y así varias veces. Mis compis ya están mirándome como si estuviera loca.   Seguro que piensan que de nuevo tomé demasiado café...

No es suficiente, necesito aire, necesito espacio. Salgo de la oficina y doy un paseo rápido de arriba abajo por Fuencarral, tratando de encontrar las fuerzas para contar a todo el mundo que he metido la pata.  "Lo tengo que reconocer, lo tengo que admitir, tengo que decir me he vuelto a confundir…"  No puedo, no puedo, no puedo. .. Ummm, que zapatos más monos en el escaparate de esta tienda nueva...

Por fin, empujada  por el miedo de que se haga una bola de nieve y el tema se complique, y me lleve una buena tanda de collejas por no avisar a tiempo, y también porque estoy agotada con tanto paseo y carrerita  decido volver a mi sitio y contarle a mi jefe lo nuevo que he hecho.

Respiro a fondo y me armo de valor y le digo, “creo que he metido la pata, he hecho otra cagadita… pero pueden ser buenas noticias… me he confundido con el Excel; no había que cambiarlo. Pero lo bueno es que  no hay que hacer cambios, aunque habrá que deshacer la carga del sábado”.  Mi jefe me mira, y yo trato de saber que piensa.  Y simplemente me dice que un cero no es un problema, no es para tanto.  ¿¿¿De verdad???.  Me dice es otro modo de interpretarlo... ¿SIIII?.  Bueno si, es una buena manera de ver las cosas, de otro modo.... Me ha cubierto las espaldas una vez más,  y me voy feliz de semana santa pensando que ha colado y estoy salvada.

Pero no, vuelvo de semana santa con el cambio de hora y ahí está mi error esperándome, porque de otra interpretación nada, yo se que está mal, y no puedo descandar hasta resolverlo… Decido confesar:
Voy a los que cargan el excel:
-Me confundi, estaba bien...
-No importa en la proxima carga lo cambiamos.
-¿de veras?

Voy a la coordinadora del sistama:
-Lo siento, me confundi, estaba bien
-No os adapteis y ya está
-¿Solo eso?

Voy a mi  jefe de proyecto:
-Lo siento, me confundi, estaba bien
-Mejor así nos ahorramos los cambios
-¿No te importa?
-No

Voy a mi jefe:
-Me confundi, la volvi a liar.Lo siento
-Nada, olvidate, que no pasa nada. Hay problemas realmenta importantes. Ese es una tonteria.

¡Jooooo! ¿De verdad? ¿A nadie?¿Tanto para nada?
Si lo se confieso antes y me hubiera ahorado una semana santa comiendome la cabeza...