32.- Me duele todo


Eso de querer ser cuarentañero es muy, pero que muy cansado. Porque aunque mi mente es cuarentañera mi cuerpo es un cuarentón. Es una pena, pero me temo que es la pura verdad. Lo he dejado tan de lado que el pobre se me ha oxidado y envejecido. Espero que aun haya remedio, pero de verdad estoy preocupada porque le veo algoecho polvo.

Esta semana, en un esfuerzo de ser activos y aprovechar la vida, sentirnos jóvenes y no dejarnos influir por los años, nos hemos animado a ir a los premios de los Cuarenta Principales. Un sarao lleno de niñas histéricas, que caían como moscas de la emoción, locas por ver a ese nuevo grupo de moda, que llevan los pelos peinados para abajo y cantan así como un poco en falsete. También había muchos en plan guapo y moderno con camisas y vestidos de brillos, estilos modernos,  y chorradas molonas varias. Nada parecido a mi look,  que de nuevo iba en plan leñador. No sé cómo me las apaño que en los últimos conciertos a los que voy, donde todo el mudo va guapo y  glamuroso, yo termino con una camisa a cuadros. Mi plan no era ese, yo quería ir completamente fashion, pero en el último momento me encontraba cansada y perezona y  he acabado la dichosa camisa a cuadros puesta.

También había parejas más mayores que nosotros en la zona de los palcos, así que gracias a Dios, no éramos los más viejunos. Eso fue un gran alivio. Yo me imaginaba que estos señores serían empresarios a los que les han regalado las entradas y han querido aprovechar la ocasión de codearse con famosos y famosillos. Quizás trabajaran en los medios y quisieran darle una alegría a la parienta o en muchos casos a la amante, porque a más de una por el escote, la supercorta falda, el esceso de maquillaje, la diferencia de esas y los arremucos varios, me hacían pensar más en lo segundo que en lo primero.

Yo me esforzaba para estar a la altura y divertirme, bailar, cantar y disfrutar, pero estaba realmente muerta el jueves por la noche. Los artistas, la verdad es que son de los que me encantan;  Alejandro Sanz, Pablo Alborán, Alicia Keys, Maldita Nerea, de los que yo escucho para animarme y afrontar el día con energía y buen rollo todas las mañanas. Estos son los señores  a los que me enchufo los Lunes para ser capaz de caminar por el metro hacia la oficina en lugar de salir corriendo y meterme de nuevo en la cama. A estos señores les debo las fuerzas que saco para superar mis momentos bajos y ganarme el pan de cada día.

Pero el cansancio, y tanto parón entre canción y canción, que si dando regalos, que si contando tonterías, pues me hacía perder el rollo,  y además  estos cantantes estaban tan lejos que parecían hormiguitas en el escenario, y verlos en pantalla pues me parecía estar casi en casa viendolos en mi tele.  Que sí, he de reconocer que había ambiente y a las nueve me parecía súper chulo y excitante, pero a las doce y treinta con tanto premio, tanta charlita y tanto agradecimiento, porque mira que la gente se enrolla en dar las gracias, y se acuerda hasta de su profe de parvulitos.
Pues tanto rollo, más la falta de sueño, el madrugón  y machaque en el curro, me tenía agotada y hasta llegué a imaginarme, cuando este sarao que parecía que no terminaba nunca, lo bien que estaría metida en mi camita tapada con mi maravilloso y calentito plumón.
En fin que muy chulo, pero yo solo quería meterme en la cama…
El viernes cuando me desperté estaba rota, dos cafés cargados  y me arrastré gracias a mis cascos y la música que mueve mis pasos al trabajo donde me esperaba una workshop de esos que tanto odio en inglés de 4 horas.  Yo,  por fin he logrado tomármelas con calma y he aprendido a planteármelas como clases practicas de inglés oral. Tengo comprobado que cuando hablan mis compis españoles me entero de todo, pero cuando habla el giri experto que se supone nos va a resolver nuestros problemas, pues ya puede estar contándome como volverme rica sin dar ni palo, que pobre de mí,  no me entero ni del nodo.  Me avergüenza mucho tener tan bajo nivel de inglés y siempre pienso cómo es posible que aún no hayan inventado la realidad auricular ampliada. Algo así como que me amplíen lo que oigo y me lo traduzcan. Sería un detalle.  No entiendo a qué esperan, sería sin lugar a dudas un éxito en mi generación.

Imagino que para las generaciones que me siguen no tiene mucho futuro, pero la mía, que es la que ahora forma, como se dice, la mayor parte de la masa del mercado, somos un desastre con el inglés. Se salva algún animado que se hizo el Erasmus, o se fue un año a trabajar a Londres. Pero los demás damos pena; Llevamos años y años estudiando, gramática y vocabulario, venga a estudiar, horas y horas con nuestras listitas de palabras, table-mesa, chair-silla..., pero nada de hablar. Así que somos incapaces de expresarnos y de comprender malamente. A mi personalmente parece que se me ha comido la lengua el gato, soy incapaz de abrir la boca.

Hoy ha sido un descanso para mí porque ha llegado uno de los jefes de mis jefes, anterior a mi  generación que controla menos inglés que nosotros y ha dicho una gran verdad, que los demás acomplejados no éramos capaces de decir  y es que si somos nosotros los clientes y como somos españoles y hablamos castellano, pues en esta reunión se hablaba castellano y punto.
Y yo estoy completamente de acuerdo con él.  Porque es bastante absurdo andar ocultando la realidad, y es que no tenemos ni puñetera idea de inglés. Entonces, ¿Qué coño hacemos hablando inglés si no sabemos? ¿No son ellos los tienen que convencer de lo bonito y genial que es lo que nos quieren vender?¿No quieren que soltemos la pasta y  la paguemos ? ¿Pues porqué no usan nuestro idioma que es el segundo del mundo y que tiene una gran riqueza y variedad y fue con el que fue escrito el Quijote? ¡¡Hombre!! Es verdad que es muy triste que no sepamos, pero ya a los cuarenta es hora de que lo reconozcamos…

En fin, que esta vez que se habló castellano y se tradujo al inglés para que el giri se enterase, yo por fin… ¡Pude comprender que hacía la jodida herramienta que llevaban meses contándonos!

Acabe agotada, porque tanta fiesta la noche del jueves, tan pocas horas de dormir y  tanta tensión con el inglés si, inglés no, y hacer como que me entero  me quedo sin energías, así que muy a mi pesar me vi sin fuerzas para mi momento de zumba para mí misma, e hice pellas. ¡Hice unas fabulosas y sabrosas pellas!

Lo de las pellas siempre me causa un gran regocijo. Es como un poco de libertad, revelarme un poco del sistema, saltarme las normas. Además imagino que las relaciono con los maravillosos años de universidad, los momentos con los amigos en la cafetería y la alegría de la juventud. Es lo malo del trabajo, que está muy mal visto hacer pellas, tan mal visto que hasta te pueden despedir, y no es plan con los tiempos que corren. La verdad es que poco aliciente tiene el curro sin las pellas. No tiene ningún encanto sin esta posibilidad.  Así que hago pellas de mi momento para mí… ¡Que triste!

Como el sábado tenía remordimientos por haberme saltado la hora de deporte semanal, la hora de invertir en mi misma y en mi vejez saludable, he decidido que mientras Raquel patina voy a correr. Voy a volver a correr los sábados y domingos. Así que me preparo con mi chándal, zapatillas y ocho capas de ropa térmica porque hace un frio que pela.  En fin, que creo que me pase con las capas porque salió el sol y casi me da un sofocón corriendo. Entre que me quedo sin aliento, que se me cierran los pulmones y me ahogo porque no controlo la respiración, se me pone la cara morada y las dichosa capas de ropa, pues casi no llego a la edad anciana, esa en la que quiero estar saludable…

Me he cronometrado, cinco minutos de sufrimiento,  parada y otro dos minutos de martirio chino, tanto por la respiración y por lo que me cuesta mover mis miembros, como por el hecho de ver a señores mayores, y encantadoras parejas que andando me adelantaban. ¿Será posible cómo me pesa el culo?  ¡Que parezco una tortuga a cámara lenta cuando corro!.  Pero estoy orgullosa, porque he resistido siete minutos. Siete jodidos minutos invertidos en mi futuro saludable.  Porque para mí el deporte es para eso, para mantenerme bien en el futuro.  Yo siempre he odiado lo de competir, jugar en equipo y tener demostrar que era buena. Claro, normal, porque siempre he sido un pato con los deportes varios. Yo solo hago deporte para estar bien conmigo misma y si es en privado y soledad mejor, para no mostrar a los demás mis vergüenzas y tristes limitaciones.

Y como con correr no tenía suficiente por la tarde me he ido a nadar a la piscina climatizada de Aluche. Iván tenía un cumple y lo celebraban en la piscina todos los amigos.  Y  he pensado, ¿Qué voy a hacer metida en casa viendo la tele basura toda la tarde? Pues no, me niego, voy a aprovechar la vida, disfrutar de ella, y hacer cosas;  de nuevo esta tarde voy a ser una cuarentañera. Y  ni corta ni perezosa he desempolvado mi bañador de nadadora, mi gorro y mis gafas y me he ido con los niños a la piscina.

Lo increíble de cuando nado es lo lento que pasa el tiempo… Me pongo a hacer un largo y llego agotada al otro lado de la larguísima calle, haciendo gala de mi súper estilo de croll, porque mi generación sabe nadar. No hemos tenido profes, pero nuestros padres se tomaron la molestia de obligarnos a meter la cabeza bajo el agua y de enseñarnos ciertas nociones. Lo que les estoy eternamente agradecida, porque odio esa braza con el cuello estirado de nuestras madres, imagino que debe ser fatal para las cervicales.

Nuestros mayores nos enseñaron a defendernos en el agua, bucear y tirarnos de cabeza, luego con un poco de imaginación y practicando, pues desarrollamos un estilo propio de cada tipo de nadar. Por ejemplo yo soy una bala en croll, eso si, siempre que no respire. Lo malo es que en cuanto saco la cabeza he jorobado la velocidad alcanzada con tanto esfuerzo.  De todos modos, sin desanimarme intento mover las piernas con elegancia, sin doblar las rodillas,  y sin salpicar que es hortera, como cual sirena en el mar… Y mi movimiento de brazos girando los hombros por encima de la cabeza, es una técnica desarrollada en la piscina sindical de mi barrio durante años en los que me imaginaba campeona olímpica. De tanto imaginar a una se le quedan cosas. Pero claro tanto estilo y tanto empeño que cuando llego al final de la calle estoy completamente agotada, y miro el reloj pensando que al menos habré nadado media hora y…¡¡solo llevo cinco tristes minutos!! 

Hoy sin embargo como he hecho de profesora de Raquel se me ha pasado el tiempo volando, seguramente es que no he podido acordarme del estilo y esas tonterías…Hemos ido y venido, ido y venido la niña y yo mil veces,  unas con gafas, otras sin gafas, otras con gorro, otras sin gorro, otras de espalda, otras estilo acuagym, encogiendo y estirando las piernas sobre la barriga, otras a braza sin meter la cabeza, otra combinado perrito-braza, otras intento croll-perrito-braza… Que cuando me he dado cuanta habían pasado hora y media y yo tenía las manos arrugaditas como una viejecina.

Me siento como pez en el agua, este es mi medio, claro,  yo cuando era chica me pasaba horas muertas en remojo. Me emociono, le voy a enseñar cosas chulas a mi niña:
-Mira Raquel, te voy a enseñar a hacer volteretas en el agua. Hay que coger carrerilla y...-
¡Voltereta para adelante! Joooee, me ha entrado agua por la nariz...
-Aggg, ¿Qué te ha parecido? - Le digo disimulando. Es que a mi las que me salian bien eran las volteretas para atrás.
-Mirá Raquel. Estas si son chulas- Le digo y me lanzo para atrás en un elegante movimiento circular...       ¡¡¡CRACK!!!        ¡¡¡¡AAAAyyyyyyyyyyyyyy!!!! ¡¡Mi espalda!!
-¡¡joder, joder!!
-¿Qué dices mama?
-AY AY, Ayyyy... Nada cariño....-  Ayyyy, Joder, Joder, joder, me he jodido la espalda... -Es hora de salirse nena..., ¿nooo?

Ay, ay, ay, me repongo. Ay, ay, ay, venga que ya me repongo...  Al final más o menos me repongo porque no quería perderme lo de compartir con Raquel la ducha placentera con agua calentita y bien de espuma, los pringes de cremas y alisado-secados de pelo. Ritual imprescindible y necesario en cualquier baño de piscina que se tercie.
Pero para Iván ha sido una experiencia algo distinta:

-Mama, en las duchas todos los señores estaban en bolas. Yo no quería mirar, pero era asqueroso, un señor ahí con pipi al aire delante mío, y yo le he dicho: ¡Upppsss!. Y al señor le ha sentado mal y me ha dicho que mirara mis cosas.   Mama, ¡¡ Si hasta había un viejo en bolas!!
-Iván, es que muchos vestuarios son así, comunes. Ir desnudo es natural. Ellos tienen lo mismo que tú.
-Alá, pues era bastante asqueroso mama. EL viejo lo tendría como yo pero mucho más arrugado.
¡La próxima vez me ducho en casa!

Hoy domingo me duelen hasta las pestañas. Tengo la conciencia tranquila porque he hecho el deporte para mi bienestar futuro, pero en el presente me dueleee todoooo.

31.-Tengo un frio horrible


Tengo un frio horrible, los pies congelados, no siento la barbilla, el viento de Enero me atraviesa el abrigo y llega hasta mis pobres huesos que se encogen en un intento de protegerse, pero sobre todo tengo frio en el corazón.
Estoy en el entierro del padre de un amigo, en realidad  ni le conocía, pero me es tan fácil conectar con mi amigo, sentir en mi propio ser su tristeza, pensar que ese que está ahí tan quieto podría ser mi propio padre...  En realidad me resisto y lucho para que no se me cuele ni una chispa de este pensamiento en la mente, intento eliminarlo con todas mis fuerzas, porque no puedo con ello.  ¡Que duro perder a alguno de tus seres queridos! A alguno de los que te acompañan y te moldean tal y como eres… Me siento tan triste, tan pequeñita, tan insignificante ahí  en el viento de Enero, entre toda esa gente que tienen el alma como yo; asustada por la muerte.  En este momento  interiorizo perfectamente esa frase de “no somos nadie” que se dicen mis mayores en estas ocasiones. Que gran verdad.

La muerte, que se nos olvida que existe mientras corremos como locos por la vida entretenidos en nuestras míseras rutinas.  Pero estos momentos, en los que de pronto, te das de bruces con ella, de golpe recolocas todas las cosas en su sitio y te das cuenta del tonto tan grande que estás haciendo preocupándote tanto y dejando de dormir por cosas tan banales y ridículas. En estos momentos que sientes que la muerte es real y que te puede llegar en cualquier minuto, comprendes que hay que disfrutar y sobre todo apreciar lo que tienes, lo que tanto valor tiene para ti, dejarte de tanta autocompasión y de lloriqueos sensibleros, y sentir, sentir, vivir y vivir.  Esto de la vida tiene fecha de caducidad y lo que es seguro, es que esto es lo que hay, y lo que habrá después pues ya se verá…

Veo a mi amigo, tan desecho y me apeno mucho por él, pero egoístamente pienso que en la ruleta de la fortuna de la muerte hoy ha salido su número y no el mío, y eso me alivia, yo  aún tengo tiempo, aun puedo disfrutar, aun me queda algo de tiempo para enmendar algo las cosas.
Para aprovechar más de mis niños, poder mirarles grandes ratos, observar las cosas que hacen y dicen, como se mueven, como piensan, llenarme el corazón de sus personitas.  Dedicar más tiempo a mis padres; Salir por Madrid con mi madre, merendar, ir de compras, intentar creerme sus cosas de los puntos milagrosos y las vitaminas. .. Escuchar a mi padre,  reirme con él, interesarme por las viejas historias que sabe, por su arbol genealogico de la familia.  Disfrutar junto a mi marido, salir a bailar, a conciertos, compartir las cosas que nos gusta, y querernos mucho más. Ver más a mi hermano, a mis amigos., compartir con ellos ratos buenos.  Aun me queda tiempo para todo esto...

Me dice su novia que llevan dos años horribles, una mala racha y de nuevo me viene a la cabeza una frase hecha y “es que las desgracias no vienen solas”, que sabios mis mayores una vez más, como conocen como es la vida… Yo por si acaso toco madera.

Qué vida más extraña ésta la de nacer para morir, y vivir para luchar, sufrir, llorar, reír…, sentir al fin y al cabo. Me acerco a mi amigo y como siempre me quedo sin palabras, me resulta tan estúpido decirle que lo siento, pero sí lo siento muchísimo por él,  por mi si me pasa lo mismo, por tener que vivir esta vida tan cabrona, por el miedo que tengo a que me toque a mi… Le doy el abrazo más largo e intenso que me sale, intentando pasarle mis buenas energías, intentando que sienta mi apoyo y que estoy ahí cerquita si me necesita. Quisiera poder ayudarle, protegerle, poderle librar de este trance, decirle como blindar el corazón, como dejar de sentir y sufrir.

Me acuerdo de otro viento de Febrero, hace más de diez años... Y sé, que lo que ahora no se soporta y parece imposible, el tiempo lo va alejando y día a día mi amigo descubrirá que llora menos y le duele menos,  no olvida, siempre lo llevará en su corazón, pero hace menos daño y ese dolor no es tan intenso y  no le impide seguir con lo suyo. Porque la vida es así, es una corriente fuerte y profunda que tira de ti para adelante y al final es muy difícil resistirse a ella. Pero cómo decírselo en este momento, como decirle que tenga esperanzas, que todo se pasará…

Terminado el entierro nos vamos cada uno por nuestro lado, a nuestras cosas, a nuestras rutinas. Y en un segundo olvido todas estas reflexiones, se me descolocan de nuevo las prioridades, me olvido de lo de disfrutar, de lo de aprovechar el momento, de lo de no ahogarme en un vaso de agua por una tontería, me meto de lleno en el trabajo, en las obligaciones y me vuelvo a agobiar porque un señor en su casa no ve bien si su ADSL va a 1M o a 10M. Esta gilipolled de nuevo me quita el sueño… ¡Parece que nunca aprendo!

 

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30.-¿Qué pasa cuando metes una friedora en un horno a 210 grados?

¿Qué pasa cuando metes una freidora en el horno a 210 grados? Pues que se funde.
Esto me pasó la noche del sábado; teníamos amigos en casa y yo estaba encantada, me gusta mucho tener gente en casa, el lio las risas, los niños por aquí, padres por allá, unos cubatitas, una partida al cluedo, todo a las mil maravillas. Pero una vez más mi manía por recoger me pudo, tenia que colocar un poco las cosas en la cocina, con tan mala pata de que guardé la freidora en su sitio natural, el horno. El problema es que acababa de sacar las pizzas y el horno estaba a 210 grados. Me fui a por vasos al salón y cuando volvi, aquello echaba un humo horrible que apestaba.   En fin,  que ya había hecho otra de las mías. Qué le vamos a hacer... yo soy así, es mi particularidad. Con toda naturalidad cerré el horno, abrí la ventana  y fui a compartir mi experiencia con mis invitados. Seguro que les fue muy interesante; Apuesto a que ninguno antes había visto una freidora fundida. Muy bueno el experimento, pero no lo hagáis sin la presencia de vuestros padres…

Siempre he sido muy despistada pero últimamente pierdo en un mismo día el móvil, las llaves del coche y las de casa, y vuelta a empezar. Definitivamente estoy llegando a un punto que no comprendo, debe ser que mi coco no da para más. Aunque no lo llego a entender, voy a tener que ir a la consulta de mi amiga, que me haga algún test de esos raros que tienen los loqueros,  porque ahora se supone que es más fácil, ya está chupao, es coser y cantar, ¿no?.  Los niños son mayores, ayudan más, son mucho más independientes, hacen sus deberes sin gritarles, se duchan solos, ponen y quitan la mesa, recogen la habitación;  vamos,  todo lo que dice súper nany en la tele. Entonces, ¿Por qué se me va la cabeza y hago estas cosas?  ¿Será por el trabajo? ¿O será por los casi cuarenta? Dicen que con la edad nuestros defectos empeoran… No me puedo imaginar a los setenta...

Esta mañana me senté en frente de la estropiciada freidora, para ver cómo había quedado y subir unas foticos al facebook… Ay,¡no lo puedo remediar! Las redes me tienen enganchada…
La verdad es que había decidido no usarla más, porque no me gusta reutilizar el aceite refrito. Quizás fue mi subconsciente que se aseguró de que no callera en la tentación de volverla a usar y la mató del todo porque veía que no me desprendía de ella aunque era mala para mi salud. Y ahí estaba observando mi desgraciada  freidora  toda achicharradita y arrugadita, acabada, completamente fundida, mientras escuchaba las noticias  donde contaban una vez más los recortes, los problemas de la gente, el empobrecimiento de la sociedad, me parecía que en lugar de esa freidora veía nuestra pobre España completamente fundida por la dichosa crisis. O quizás es la parte de España que teníamos que tirar a la basura y no nos decidíamos.

Pensé en la gente que conozco y cómo se ha visto afectada. Pensé en lo que  han perdido y lo que han ganado y cómo han adaptado sus vidas para sobrevivir. Pensé que las noticias decían que las empresas empezaban a ser competitivas, que había esperanza, claro, con lo que nos han bajado el salario a todos, con la gente que han despedido y con unos pocos haciendo el trabajo de muchos, así se puede ser competitivos. Aunque los productos o resultados finales sean una birria... porque esto es sin duda hacer las cosas mal.

Recordé a mi amigo que por la crisis cerró su empresa, perdió el trabajo, y con dos niños parece que no hay nada para su edad,  porque prefieren a alguien más joven. Ahora las empresas  en lugar de valorar la experiencia y la profesionalidad, prefieren pagar una miseria a un pobrecin que no tienen ni idea y echa miles de horas para compensar y encima el pobre iluso se siente afortunado y agradecido por encontrar trabajo.  Cuando veo a mis amigos siempre me pregunto cómo aguantaran, cómo consiguen pagar la hipoteca, comprar ropa a los niños o simplemente comer. Pues ella se contrato de camarera  en un restaurante y como vale mucho le han hecho encargada. Trabaja todo el día como una mula pero así se van apañando. Él  ha empezado a disfrutar de sus hijos,  ahora es el amo de casa y le gusta, resulta que es un cocinerillas y no lo sabía.  Está contento porque hasta que perdió el trabajo llegaba siempre tarde a casa, cuando los niños estaban en la cama y se perdió los primeros años de sus hijos. Ahora ha descubierto a sus hijos, disfruta de ellos y está agradecido por este tiempo que la vida le ha dado.
Me vino a la mente un vecino recien salido de la universidad, debería empezar con esto del mundo laboral, pero por más que echa curriculums en todos los sitios, no hay nada, debería empezar, pero no lo logra, es una pena pero en este país no hay sitio para ellos, los mejor preparados, los que saben de todo; han hecho masters, saben inglés, no como mi generación que nos defendemos malamente. No le ha quedado otra que embargarse lleno de ilusión y esperanzas en la aventura de irse lejos de su casa, de su familia, a abrirse futuro en otro país.  Está feliz y emocionado, es una experiencia única para él.  Lo aprecia como algo bueno y positivo.  Y al final le ha ido bien, encontró curro, encontró casa y disfruta de cada vivencia. Su familia lo añora y tiene miedo a que se quede,  pero se sienten felices por él.

Conozco a otros aún más valientes,  que no solo hacen las maletas para uno solo sino para toda la familia y marchan con los niños, el perro, el pez,  la tortuga y si te descuidas con la casa a cuestas a ganarse el pan de cada día a otro lugar.  La gran aventura familiar. El padre consigue curro, los niños aprenden inglés y serán bilingues, y la madre trata de que su familia pase el trago lo mejor posible y consigan adaptarse sin mucho trauma. Algún día piensan regresar,  sólo que no está muy claro el cuándo... Cuando aquí se toque fondo y empecemos a remontar.   Suena fenomenal eso de la aventura familiar, pero hay que ser valiente para dejarlo todo e irte, me imagino lo duro que debe ser la adaptación. Pero al fin al cabo su hogar será donde estén ellos y sus niños.

La chica que me limpia, se fue quedando sin casas a las que ir, a medida que a sus clientas les bajaban el sueldo o despedían.  Se ha quedó casi sin trabajo. Tiene un niño que mantener y también perdía la seguridad social con el cambio de la ley de las trabajadores del hogar o algo así que llamaron. Después de toda una vida pagándosela cambian la ley y si un alma caritativa no la da de alta lo pierde todo. Finalmente encontró trabajo limpiando en una fabrica en el otro lado de Madrid. Se levanta cuando no hay aceras todas las mañanas para sacar su familia adelante.  Y está contenta porque encontró esto y les ha salvado a su hijo y a ella.

Conozco a otro que tiene un negocio de lavar coches. Con la crisis nadie paga para que otro le limpie el coche. Eso es un lujo. Se salva porque tiene recambios y a la gente se le desgastan las ruedas, que le vamos a hacer.  No pudo mantener a su ayudante y su mujer, la pobre, le ayuda aunque ella no tiene ni idea de coches ni de como se cambia el agua o el aceite.  Hay días que hay mucho trabajo y llegan a casa a las mil porque no pueden perder un cliente, otros nada de nada. Siempre tienen que adelantar el dinero de los recambios y hay que pagar las facturas, alquiler, los impuestos que cada vez suben más. La gente le deja a deber, no tienen liquidez para nada, ni para comprar piezas que necesita.  Hacen miles de cuentas, no duermen por la noche, no saben si tendrán que cerrar cuando despierten. Sueñan con vender el negocio y el piso e irse al pais de ella. Alli las cosas parecen que van mejorando, podrían montar algo con lo que saquen aqui...

Los curritos nos adaptamos, nos hacemos más pobres, ganamos menos, pagamos más impuestos, ahorramos, nos quitamos los caprichos... Parece que de un modo o de otro salimos adelante; con ayuda de la familia, saliendo del pais, buscandonos la vida.   ¿Pero que hacen los empresarios y los políticos? Los que manejan el cotarro. Lo vemos todos los días en la tele.  Cada día sale a la luz un ejemplo nuevo: Roban, se aprovechan, abusan.  Hay voces que dicen que no seamos injustos que no son todos, pero es que la mala opinición y la falta de confianza se la han ganado a pulso.  
Y los que nos aguantamos y cambiamos para adaptarnos, los que estamos arrimando el hombreo estamos hartos de tanta corrupción que hace que a crisis española sea profunda, queremos limpieza, queremos que también paguen si se confunden, que les quiten las propiedades y embarguen las cuentas si roban, queremos que no se vayan de rositas si lo han hecho mal y han hundido empresas y por tanto familias, queremos que aprendan que las acciones tienen consecuencias, como en super nany,  queremos que aprendan que si toman decisiones a la ligera pasan cosas, cosas graves, queremos que tengan remordimientos,  queremos honestidad, queremos respeto.

Si, creo que lo que tenemos que tirar a la basura es la corrupción de nuestro pais que da asco.

Pensando en todo esto, finalmente me siento algo loca pero afortunada.  Es una lata, pero no me puedo quejar ni de que me bajan en sueldo, ni de que me suben el IBI de Alcorcón, porque nuestro querido ex-alcalde construyo un circo más caro que el Guggenheim, ni que el carro de la compra me cuesta mucha pasta y se queda medio vacio. Todas estas personas que conozco están peor, pero han logrado continuar y rehacer sus vidas o luchan para hacerlo, y yo me agobio con mis despistes. ¡Pues vaya tontería!. Así que llevaré mi freidora a la basura y feiré patatas con la sartén... ¡Qué están mucho más ricas!

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29.-Por fin he acabado con la Navidad


Ya no he podido aguantar más y esta mañana, nada más despertarme, he acabado con la Navidad. La he borrado de mi casa. Hemos recogido las dichosas bolas, todo el espumillón, las luces, los christmas, el muérdago, los papas Noeles, los adornos de las ventanas, el árbol, el belén. Todo embalado en dos cajas y arreando para el trastero. Qué curioso...  mi Navidad cabe en apenas dos cajas. Todo el explendor Navideño guardado en dos cajitas de nada que van a guardar polvo durante un año entero.  Luego he tirado todos los dulces restantes a la basura y he hecho un barrido a fondo por el salón para eliminar todo rastro y listo. ¡Por fin! ¡Oficialmente se acabó la Navidad!

Por Dios, ¡Qué empacho de Navidad! ¡No puedo más! Y no sólo por las comidas descomunales, dulces, bebidas y demás…  ¡Que empalago de buenas intenciones y sentimientos! Que empacho de gente queriendo ser buena y sensible. De milagros navideños e historias con final feliz. Que hartura de tanto amor, compasión, tolerancia y afinidad que todo el mundo siente en estos días. Tanto para que mañana se esfume como el humo y cada uno a lo suyo; a sobrevivir en la jungla de la vida pisando cuellos y arrollando al que haga falta. 

Tengo que reconocer que yo misma he tenido recaídas gordas de espíritu navideño y he querido a todo el mundo y he sentido una bondad intensa en mi corazón (eso sí, creo que con más de una copa). Incluso he deseado lo mejor a aquel tipo que no puedo ver ni en pintura y no soporto. Incluso a ese, en esta locura navideña  y en mi confusión por tanto sentimentalismo, he creído amar y le he deseado paz y felicidad… ¡Agg!

Ufff, de verdad que no puedo más, necesito una desintoxicación de emergencia.   ¡Es que tengo un mono que me muero de una buena bronca! Si, eso es lo que me pide el cuerpo una pelea de esas donde me sube la mala follá como una quemazón desde los pies hasta la garganta y acabo con un tembleque de brazos y piernas rompiendo platos y diciendo barbaridades… Porque aunque soy muy tranquila y tengo mucha paciencia, cuando la gota cola el vaso ya no hay vuelta atrás. Y ahora necesito algo así para sentir algo de fuerza y energía. Pobre marido mío… ¡La que le espera!

Ay, que tengo ganas de mala leche, de ponerme de los nervios,  de estar retorcida, de sentir algo que sea real, y no la sensiblería ficticia de la Navidad.  En realidad la Navidad es una nube gorda de sentimentalismo que oculta un consumismo desbocado. 

Porque esa es otra, acabo de revisar la cuenta y aún estoy temblando de lo que nos hemos gastado en dos semanas. Y es que en Navidad todos los lujos y gastos desproporcionados se ven bien, todo el mundo lo considera necesario y lo civilizado, vamos, lo hay que hacer en este momento;gastar, gastar y gastar. Y  aunque te arruines debes comprarte un buen jamón pata negra por Navidad.

Es increíble, pero tan agotada he terminado de tanta Navidad que  hasta tengo ganas de volver a la rutina, de volver a currar.  Pensándolo bien, imagino que esta es la misión de esta fiesta, que se creó con esta intención, un parón en el camino para llegar a estar tan agotado y empalagado de Navidad, fiesta y los actos extraordinarios que deseas de nuevo volver a tu miserable vida anterior.  

Tras la Navidad la opción de ir al trabajo se vuelve atractiva, salir de casa con normalidad, no tener que organizar o asistir a actividades especiales,  llegar a la oficina como siempre, hablar con los mismo compis, lo de todos los días; comentar chorradillas, leer correos, escribir documentos, comer de menú, tomarme ocho cafés para quitarme el suelo,  confundir a los clientes por teléfono y cargarme algunos miles de routers de usuario.

Vamos, que casi me he autoconvencido para ir mañana al trabajo contenta y feliz,  si no fuera porque  el curro es curro, y las cosas deben hacerse, no las puedes dejar para otro momento en el que estés más brillante,  porque es tu obligación, todo tiene que estar para ya, y todo es importante y debe quedar perfecto. El puñetero estrés que genera esta exigencia tan grande es lo que estropea  mis ganas de volver.  Como siempre si las cosas se hicieron con tiempo, pudiendo pensarlas y meditarlas un poco, tranquilamente, creo que en ese caso mi trabajo me gustaría y ahora mismo, a siete horas de volver a la oficina después de una semana de  vacaciones de no tendría un nudo en el estómago.


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28.-Noche de Reyes


Noche de Reyes y los niños no se duermen... y a los padres nos toca empapelar los regalos y prepararlo todo para la extraordinaria ocasión.

Hemos ido a ver la cabalgata de Villaviciosa.  Allí se ha creado una costumbre en las cabalgatas que les encanta a niños y padres. ¡Guerra de nieve y serpentinas de bote! . Pero eso sí,las mamas tenemos que ir mentalizadas de que vamos a tener que lavar todos los abrigos y pelos de toda la familia, porque terminamos hechos un asco y pringosos de la guarrería de nieve artificial.

Además está la posibilidad de acabar comiendo de esa asquerosa espuma. Bueno, en realidad los que comen espuma son los pobres policías que acompañan a los Reyes Magos, que los riegan completamente. El del coche vale, porque va con el limpiaparabrisas y los cristales subidos, pero el pobre de la moto, a ese no paraban de echarle espuma en la cara. Había un par de niños y sobre todo un padre, que  vamos, como diria mi querído esposo, "qué torta tenía".  Porque estábamos con espíritu mágico de la noche de Reyes pero se merecían un azote cada uno, sobre todo el padre, que no paraba de decir algo así como –¡Venga hijo!  A la cara nooooo..., Jajaja, mejor a los ojos, apunta bien hijo, ¡A los ojos!, ¡A los ojos! ¡Qué hoy vamos a joder a la poli!.-

Me he tenido que contener de girarme y poner a parir al padre, menuda educación les está enseñando a sus hijos, me he mordido la legua y no he dicho nada y eso que me tenian frita llenando a los pobres de la cabalgata los ojos de nieve, porque mira que tenia puntería el jodido niño. Me he contenido...  por lo del espíritu ese y  porque era un tipo con pinta un poco ruda, que seguro no se hubiera tomado muy bien mi punto de vista distinto sobre su modo de entretenerse puteando a los demás y no era plan liarnos a tortas con los hijos delante..., pero se me ha escapado un débil  “pero niños, eso no se hace…” a estos chavales que me parecían, como el padre, unos maleducados e impresentables. Y es que la gente tiene un modo muy raro de divertirse en las cabalgatas de Reyes.
 
 

Este año ha sido muy extraño, las cabalgatas de los barrios de Madrid fueron el día cuatro, lo que me parece un total sinsentido, no llego a comprenderlo. A ver cómo le explicas a un niño que aunque han visto con sus propios ojos que han llegado los Reyes, que hasta dos días después no le dejarán los regalos en su casa.

Es tremendo que en nombre de la crisis se hagan cosas completamente absurdas. Es como si se hubiera abierto la veda para todo tipo de tonterías,  todo vale por el ahorro. Me gustaría saber exactamente cuánto se ha ahorrado haciendo este desfase de días en las cabalgatas. Esto de tocar la ilusión de los niños me es de lo más feo e insensible.  Me gustaría conocer al listo que ha tenido la idea. Seguro que se siente orgulloso de sí mismo por la genial idea.

Realmente pienso que estos señores no deben de tener hijos. Cambian las cosas, sin más, sin pensar en las consecuencias.  Es lo mismo que lo de la secundaria, a qué mente brillante se le ocurrió llevar a un niño de 12 años al instituto. Sacarle de su entorno protegido del colegio y forzarle a sentirse mayor porque va al instituto.  Luego nos asombramos que los hábitos de la adolescencia se han adelantado dos años y que los niños beben, fuman y tienen relaciones sexuales antes…¡Qué ilusos!   Bueno, y podría seguir hablando de las miles de cosas que se está destruyendo en nombre de la crisis, pero entonces tendría que cambiar el titulo de este capítulo y dejaría de llamarse Noche de Reyes.

La niña por fin calló y se durmió a las once y media, la pobre tenía mucho miedo, a veces pienso si merece la pena la ilusión que siente frente al miedo que pasa. Le horroriza la posibilidad que los Reyes entren en su habitación.  La pobre mezcla la realidad con sus sueños y dice que esta noche el Rey Mago le intentaba quitar la manta, que le vió el traje, los camellos y todo. Y era yo que intentaba desarroparle la cabeza que se la habia tapado por el miedo que tenia.

En Navidad me pilló los envoltorios de los caramelos que metó en el calcetín. Jo,  ¡Qué situación!, empezaron las miles de preguntas y sospechas, y al final tras otras miles de mentiras que sería incapaz de repetir ahora, medio la convencí de que yo solo le meto las chuches en los calcetines.  Esto junto a que ve a todo el mundo comprando regalos como locos, le hace dudar costantemente... Insisto en la historia de que los mayores hemos perdido la fe y no recibimos regalos así que nos regalamos entre nosotros.  Parece que esta vez cuela y la niña me ha ayudado a elegir, decorar y envolver los regalos de su padre, abuelos y tíos. Le ha hecho una ilusión grandísima. Parece que este año con este pupurri de mentiras hemos salvado de momento la magia de la noche de Reyes Magos.

Y este niño… ya son las doce y no hay manera de que se acueste, ya con diez años, debe de saberlo, pero se resiste a reconocerlo. Quizás se piense el pobre que si nos lo dice se quedará sin regalos.  Yo creo que esta noche no se quiere acostar porque sabe que somos nosotros y no nos quiere dejar solos. Finalmente se duerme casi a la una de la mañana, lo malo es que el padre también se ha dormido. Siempre nos pasa lo mismo, aunque intentamos tener las cosas listas con tiempo, es muy difícil tener unas horas de tranquilidad previas a la noche de reyes para dejarlo todo listo y nos toca hacerlo corriendo y deprisa en el último momento. YSiempre nos pilla el toro.

Además mañana nos toca hacer una tour por todas las casas recogiendo todos los juguetes. Al final son tantísimos que llevamos el maletero a tope. Y todos los años me pregunto dónde me van a caber tantos chismes en mi casa chiquitita y mira que somos exagerados los padres, porque aunque me he gastado una pasta en regalos siempre me acuesto el día de reyes pensando  si me he confundido y no les gusta, si es poco..., si no les hace ilusión… 

Sobre todo con el regalo del padre, este es con el que más dudo. Este año me he esforzado y no le he comprado el Hobbit. Este año  estoy convencida que le va a encantar. Al menos a mí me encanta su regalo, de echo pienso usarlo mucho…  Eso es lo malo que quizás él crea que en realidad…¡Me lo he comprado para mí! Pero no es eso... es que tenemos en algunas cosas gustos parecidos...

Lo divertido es colocar el regalo del otro sin que se entere. Este año he de reconocer que Raúl me ha ganado, porque lo ha envuelto en mis propias narices con el papel de regalo que estábamos usando y lo ha dejado debajo de mis zapatos y no me he dado cuenta de nada. ¡Que arte tiene mi chico para engañarme!

Con tanto lío y a las dos de la mañana que acabamos de terminar de dejar todo listo, y tras beberme la leche y comerme las cuatro galletas y la zanahoria, me dan unas ganas enormes de contarles de una vez a mis niños la verdad y ahorrarme estos líos… Pero que penita… ¿No? Ellos siempre me dicen radiantes de felicidad que el día de Reyes es el día más feliz de toda su vida.
-El más maravilloso de su vida -dice Iván con una cursileria que no le pega a lo bruto que es.
-El más explendido del mundo- dice Raquel que es una rata y no se de donde se saca estas palabrejas. 

Y sólo con verles sus caritas te das cuenta que merecen todos estos tinglaos, esfuerzos y mentirijillas. En fin que  seguiremos trabajando por la Magia y la Ilusión a pesar de la crisis…


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