57.- La familia

-Mama, que riquísimo el cocido.
Jo, no sé como lo hace pero le queda muchísimo más bueno que el que yo hago. Y eso que ella ya no le echa nada que engorde ni que de colesterol. Ni chorizo, ni morcilla, ni tocino, ni na de na. Verduritas y pollo. Eso sí, pollo, ric, rico del pueblo.
-¿Cómo logras que el caldito sea tan espesito y blanquito?
Qué pena que conmigo se pierda el buen guisar de las mujeres de mi familia. Mi abuela también cocinaba de maravilla. Me acuerdo de sus tortillas, su arrocito y los calamares rellenos, mi comida preferida que me preparaba los domingos cuando la visitábamos.La recuerdo en la cocina con su mandil, pochando cebolla a fuego lento o quemando los pelos de la gallina.
Yo en la vida he hecho calamares. No me veo en tal embolao. Si dar la vuelta a la tortilla me da pavor, y el arroz solo se hacerlo blanco. Una vez intenté hacerlo con pollo y costillas y sentí lastima de mi familia, porque estaba completamente insulso y echo un pegote. Los pobres no me querían decir que estaba asqueroso y le daban vueltas en el plato. No lo he vuelto a intertar; estoy completamente en contra de la tortura. -Dorita, ¿Te tomas un café conmigo en la cocina?
Uy, que raro… Si mi madre me lleva aparte es que tiene algo en la cabeza, me lo quiere contar sin que los demás se enteren...
-Dorita, tienes que ver las propiedades de la leche de savia. Tu padre me las ha sacado de internet y vale para todo. Es antioxidante, tiene muchísimas vitaminas, ayuda a quemar grasas y cura el cáncer.
-Ya…
-Ayer fuimos a ver a tu tío Tomás y le lleve leche de savia a ver si le sienta bien... ¿Sabes?, le van muy mal las cosas. Más de lo que nos había contado. El negocio es una ruina. Debe mucho, no saca para pagarlo, así que ha tenido que vender su casa.
-¿Si? ¿Y dónde vive ahora? ¿Y el primo?
-Ay Dorita, están fatal. Se han ido de alquiler a una casucha llena de humedad y sin calefacción. Y como tu tío está muy deprimido no ha hecho nada. Tiene todas las cajas de la mudanza en una habitación y ni cama se han comprado. Tu primo hace lo que puede pero aún es sólo un adolescente.
-¿Pero que hicieron con sus camas? ¿Las vendieron? Vaya plan mama. Tenemos que hacer algo, ¿no?
-Si hija, algo haremos… Me he pasado la noche sin dormir. He estado pensando durante horas . Tenía un dinerito que había ido ahorrando, quizás con él pueda pagar algunas trampas.
-Me preocupa el primo. ¿Continua con sus estudios?
-Pues sí, continua con sus estudios, le hemos insistido mucho, aunque cuando puede va a ayudar al padre a la tienda. Pero mi hermano está muy hundido y solo saben pelearse y gritarse. Además no le ha puesto ningún sitio al chico en la casa; su habitación está llena de cajas sin abrir, así que duerme en el sofá y estudia en el salón. Hacía un frío ayer…
-Que desastre. Pobrecito.
-Tu padre y yo fuimos y les compramos una estufa de las de toda la vida, de esas con bombona de gas para que al menos estudie calentito. No veas, estaban los dos súper contentos, parecían dos niños con zapatos nuevos.
-¿Lo saben tus otros hermanos?
- Sí. Tu tío Pedro se encargó de vestir al niño de arriba abajo para que vaya al instituto en condiciones. Hasta le compro una cazadora de esas que les gustan a los chicos. Tu tía Manuela cuando se entero les llevo una bolsa llena de ropa y cachivaches para la casa. Decía que al menos de esa manera la casa parecería un hogar.
-Ya, necesitan una mujer. Seguro que se tomarían las cosas de otro modo, y la casa estaría menos dejada.
-No han tenido buena suerte con las relaciones. Tu pobre primo, desde que se divorciaron, no ha parado de dar tumbos de un lado a otro; con su madre, con el abuelo, con el tío Pedro y ahora de nuevo con su padre en el peor momento. Y Tomás se ha encerrado en su depresión, es frío y distante con el niño.
-Y mira que es bueno el primo…
-Sí, es un chico buenísimo. El pobre en esta nueva casa no tiene amigos y le han cambiado de nuevo de instituto. Quiere acabar secundaria para ayudar en el negocio a su padre.
-¿Y el negocio no remonta? Todo el mundo dice que las cosas están mejorando.
- Eso de que las cosas mejoran no lo vemos los pobres. De momento han perdido casi todos los clientes. Vamos a ir tus tíos y yo a echar una mano. Hemos pensado que podíamos ayudar a hacer publicidad, podían bajar precios, hacer ofertas para recuperar el negocio.-
Y luego dicen que en España entra el dinero a manos llenas. Pues debe ser que solo les llega a las cuentas de los grandes ricos, porque los pequeñitos continúan en el lodo. Me parece que las cuentas del país le salen a Montoro porque unos pocos puntúan muy alto, pero el resto continuamos igual.
Aquí lo único seguro es que las familias se ayudan y apoyan. Estos tiempos demuestran que al final lo que queda es la familia. ¿Quién te va a querer más que tus padres o hermanos?. Lo bueno de la crisis es que se está recuperando el valor de la familia. Se están recuperando valores que habíamos perdido con la bonanza.Recuperamos el valor de la honestidad, de ganarse el pan de cada día con el buen hacer. Ya no nos gusta el pelotazo, ni el consumismo din medida, por fin nos hemos dado cuenta de que son humo y no valen nada. Queremos las cochas bien hechas, con cimientos resistentes y esfuerzo. Bien apuntaladas.

Todos los días sale a la luz nuevos escándalos, y cada uno de ellos me siento agradecida a los periodistas que están barriendo toda esa porquería de nuestro país. Lo que me fastidia es la impotencia cuando todos estos tipajos se escudan en más mentiras y continúan agarrados como lapas a sus cargos. Yo quiero echarles, a la puñetera calle, y si procede a la cárcel. ¿Pero qué tenemos que hacer los de a pie para echar a toda esta canallada de nuestro país? ¡Qué podemos hacer para conseguir una limpieza! Algo podremos hacer... Que alguien me lo diga, por favor.

56.- Ojalá tuviera el dinero

De nuevo después de 29 años he visto por la tele el autobús de la guardia civil destrozado en la plaza de la República Dominicana, y después de 25 años me ha dado un vuelco al corazón. Me ha pillado por sorpresa la brutalidad del recuerdo y de forma inesperada he revivido cómo me sentí cuando lo vi por primera vez a mis 11 años. Recuerdo como de niña me impactaron esos hierros retorcidos que salían en la tele de lo que quedaba del autobús, y el saber que allí había ido personas sentadas.

Sin buscarlo, ni quererlo, me ha invadido como me sentía cuando era una niña que vivía en una colonia militar y lloraba todas las noches al dormirme porque pensaba que me pondrían una bomba bajo mi cama y todo saltaría por los aires. Yo era una niña que no le tenía miedo a los monstruos porque le tenía miedo a ETA. A esa ETA encapuchada con una serpiente mortal y venenosa que hacía volar las casa cuarteles llenas de niños. En una fracción de segundo he vuelto a revivir mi desesperación cuando volvía del cole, veía los lazos negros en los balcones de las casas y corría como loca a casa pensando: ¿Será mi padre?

He recordado cuando cada vez que subía al coche y mi padre arrancaba el motor cerraba los ojos esperando que me explotaran las piernas. Toda esa congoja, todo ese temor infantil ha vuelto a mí. Toda esa angustia se me ha metido de golpe en el pecho ahogándome, ha vuelto desde la profundidad de mi mente esa sensación de terror que llenaba mi vida siendo chica. Hoy he revivido la tristeza profunda, la desesperación y el alivio cuando me enteraba que el padre de un compañero del cole había sido asesinado por ETA y el mío seguía vivo.

No sé el motivo pero este atentado de Santo Domingo lo recuerdo perfectamente. Se me quedaron grabados los cristales rotos de las casas, la gente herida gritando, las manchas de sangre y el autobús destrozado que veía en la tele. Años después leí que en el autobús iban chavalines que habían entrado en la escuela de la guardia civil y les llevaban a hacer sus prácticas. Llevaban sólo meses en la Benemérita. Hoy he querido recordarlos, he buscado en intenet y he visto sus fotos con sus caritas jóvenes en blanco y negro, sus ojos mirándome desde el pasado y he pensado en sus madres.

Han soltado a Inés del Río, cuentan porque las leyes estaban mal hechas, no se qué rollos de la legalidad y de ser iguales ante la ley y yo sólo pienso en esas madres, me resulta automático ponerme en su lugar y sentir cómo les quema las entrañas al saber que la asesina de su hijo, la que les segó la vida, la que les redujo a fotos en blanco y negro en una noticia en internet, podrá disfrutar tranquilamente de la suya como si ya hubiera cumplido con su penitencia y estuviera en paz.

Y tantos años después me vuelve un pensamiento que de joven ocultaba avergonzada porque me llamarían facha o extremista si lo compartía. En aquella época yo era hija de militar y las noticias lo decían claramente cuando se escribía "ha muerto 4 militares y dos inocentes", mi padre no era inocente, como los demás cuerpos del estado, policia, guardía civil, militar, era culpable porque el estado les pagaba para dar su vida por la patria y si ETA tenía que asesinar, pues ahi estaban ellos para ser el blanco natural por su profesión. Hoy, en cambio, creo que porque la sociedad ha cambiado, ha madurado y piensa de otro modo, o porque me importa un pito lo que piensen de mí, comparto con vosotros mi más ocuro deseao que aún albergo en mis tripas llenas de odio: Ojalá tuviese miles de millones para poder contratar a los mejores asesinos del mundo y que acabasen uno a uno con todos los etarras.

Me regodeo pensando como la mira telescópica del arma les apunta, siguiéndoles y les dispara con puntería en la frente, de pronto brota sangre de un orificio y el etarra cae muerto. Así uno por uno, poco a poco los voy matando, no soy la ejecutora pero soy la voluntad. Son asesinados como ellos han hecho tantas veces, y sienten el terror porque saben que tarde o temprano serán matados. Los exterminaría de la faz de la tierra sin piedad.

Ojalá tuviera el dinero. Y si al final me pillaran, no habría problemas porque tendría buenos abogados para recurrir al tribunal europeo de los derechos humanos de Estrasburgo.

55.-Fiesta Ochentera

¡Qué ilusión! ¡Estoy súper emocionada! Por fin, tras muchísimo tiempo alguien nos invita a una fiesta que mola. Una súper fiesta de los años ochenta. ¡En un ático! Rock y alcohol viendo las estrellas… Bueno, bueno, en realidad rock... en los ochenta había mucho pop, y muchos que cantaban en falsete. Una fiesta con gente más joven que nosotros, más moderna, más guapa, más enrollada, más de todo…

Vamos, como debimos ser nosotros hace muuucho, muuuucho tiempo, cuando nos relacionábamos, salíamos todas las semanas, teníamos amigos que no eran padres de otros niños y hablábamos de cosas distintas a los deberes del cole. Antes de que llegaran los cumpleaños infantiles, los parques de bolas, las horas muertas en los columpios y esperando a que terminen las puñeteras extraescolares. Antes… En aquellos tiempos en los que aún no era la "madre de", cuando era sólo Susana…

Para esta fiesta mis cuñados que molan un montón se han acordado de nosotros. ¡Es la caña! Y nos han invitado a su cumple ochentero. Van amigos íntimos, un primo, su novio y nosotros. ¡Qué guay! ¡Qué guay! Me encantan mis cuñados, tienen sus cosillas, no voy a hacerles la pelota porque nos hayan invitado, o sí, pero me encanta como son, sobre todo me encanta que, como lo diría, vivan su vida tan honestamente. Pasando de las gilipolleces que nos importa a los demás y no dejándose llevar por las tonterías que imponen los demás y la sociedad. Ellos hacen las cosas como las sienten y punto. ¡Hurra por ellos!

He buscado por internet para ver cómo iban los de los ochenta: ¡Por Dios! ¡Qué horteras! Hombreras, calentadores, mallas brillantes, volantes, puntillas, lazos, pelos cardados… Ufff, voy corriendo a mi armario y reviso mi ropa. Nuca me había fijado que es muy del siglo 21. De mala calidad pero al último corte de moda. Ya me gustaría que fueran buenas y poder comprarmelo todo en Serrano, pero me conformo en comprarmela en mi querida Fuencarral, porque para qué gastarme el dinero en marcas, si al año siguiente se ha pasado de moda y ya no me va a gustar…

Bueno, voy a tener que acercarme al chino a ver si hay algo que me pueda valer. Tras una hora echándome laca para convertir mi corte asimétrico del siglo 21 en un cardado de los ochenta me doy por vencida. Soy una tía de mi tiempo, me he esforzado mucho para lograrlo y este pelo con alisado japonés no hay quien lo carde. Tiro la toalla, los cardados no son lo mío. He localizado unas mallas y una especie de vestido fusia que no se si parece de los ochenta, pero pega con unas manoletinas cutres de plástico que tenía guardadas de otro disfraz. Esto, más un collar de muchas perlas falsas, muchas pulseras horrorosas que no se para que guardo, unas gafas gigantes de plástico, sombrero brillante y boa que pierde sus plumas también fúsias y … ¡lista! No sé si esto parece de los ochenta, pero disfrazada voy, aunque no sepa de qué.

Mi marido ha decidido ir de joven normal de los ochenta, con unos vaqueros, una camisa y unas Adidas viejas de aquella época que aún conserva por nostalia. Hemos buscado una peluca a lo afro en el chino, pero solo la hemos encontrado azul. Así que es un chico normal de los años ochenta azulado.

Llegamos a la fiesta y… ¡Pero bueno! ¿Estos son disfraces de los ochenta? Creo que estos han debido tener un problema similar al mío. Parece que el novio del primo va de Heavy, pero vaya birria de Heavy, en mi época los Heavys llevaban unos pantalones ajustados llenos de mierda, unas camisetas negras asquerosas y unos pelos largos con kilos de grasa. Y este va hecho un pincel, y por muy heavy que quiera ser, se le ve de lo más… ¡metrosexual! Es que uno no puede ocultar lo que es. ¡Anda que el otro! ¡El primo! ¿Pero de que va? ¡De pijo dice! Pero, ¿pijo de qué tiempo? De los pijos de los hombres G. Ni de coña. Con esa barbita de dos días perfectamente conseguida, ese corte de moda y las patillas perfiladas al milimetro. Ummm, estoy segura que este se ha echado una cremita más cara que la mía. No se parece nada a los niños pijos que yo conocí.

¿Y la amiga? ¿De qué va? De granjera… Esto sí que no lo entiendo… ¿Y el marido? De enganchado a la tele. No estoy segura de que existieran en los ochenta los de ese tipo.

¿Y mi cuñada? ¡Dice que de Madona! Vaya madona la pobre con el brazo en cabestrillo. La verdad es que es de los más animada, porque la han operado hace nada y ahí está montando una fiesta en su casa. Madona, Madona, no parece ni en pintura. Si, lleva unas mallas negras, y una camisa muy chula, pero vamos, para parecerse Madona de aquella época, le faltan algunas cruces, muchas puntillas, algo de pelos rizados, mucha pintura en la cara y algunas lorzas, que yo le presto de las mías encantadas, para que se las ponga y parezca más jamona como la Madona de los años 80. Esa que aún no tenía a musculatura marcada. Mi cuñado creo que directamente ha pasado… Porque va de baloncesto… ¿O es qué no lo pillo?

Bueno, pues… ¡Estoy nuevamente encantada! Porque voy como todos los demás, como me ha dado la gana. ¡Qué bien lo vamos a pasar! La verdad es que se está muy a gustito entre esta gente. Y la música, esa sí que es de los ochenta… Bueno, alguna se cuela de los noventa. Pero es buena, buena, buena. Además que recuerdos… Yo bailaba estas canciones con quince años cuando me colaba en la discoteca.

¡Qué tiempos! Nos vamos a la terraza ¡Qué maravilla! Hace una noche estupenda. Y se lo han currado de lo lindo. Una mesa llena de cosas buenísimas, que han guisado ellos mismos. Han logrado un ambiente súper agradable y han llenado todas las paredes de posters de los ochenta. Además han puesto unas mesas muy bonitas; una en el centro para apoyar las copas y otra japonesa de teca llena de chuches. Un sitio ideal con gente especial. No somos mucho, somos los justos.

Parece que todos estos ya se han tomado alguna copa, así que hay que ponerle pronto a tono. Pasaré directamente a los copazos saltándome los refrescos. El primo me ayuda a ponerme a la altura de alcohol en la sangre, y me pone los cubatas. ¡Venga! Vamos a la par… Uno tú, otro yo. ¡Ya! ¿Nos lo bebimos? ¡Pues otro!¡Y otro! ¡Otro!¡Otro! ¿Cuántos llevamos? Anda… ¿Ahora fumamos? Venga, yo no sé fumar, pero por una noche… Vaya… ¡Esto está rico! ¡Qué raro a mí no me gusta el tabaco! Caladita va y caladita viene. ¡Una para ti! ¡Otra para mí! No sé ni de lo que hablo, me gusta mucho lo que me dicen, creo que debe ser muy interesante, y también debe ser muy divertido, aunque ya ni me entero no dejo de reír como una loca… ni de bailar, ni de meter el pie en un desagüe que tienen mis cuñados en la terraza, ni de darle patadas a una cosa que hay por el medio, parece una mesa pero es que ni la veo… tengo la cabeza como en una nube… Veo a la gente borrosa, como entre niebla…

¡Qué bien! No soy la única que mete el pie donde no debe, parece que la amiga también… y los primos… y mi cuñado . Me parece que al final se lo ha cargado. ¿Dónde anda mi marido? Allí está con su rodilla chunga, a pero ahí está tan feliz… ¿Cuántos gin-tonics habrá bebido este? Que luego tenemos que irnos en coche para casa… ¡Pero qué más da! ¡Viva la fiesta ochentera! Mis cuñados se echan un baile de esos que solo ellos saben hacer. No sé cómo leñe uno puede menear el cuerpo así de bien. A ver… voy a probar, ¡Coño! ¡Un tirón! Bueno, mejor paso de bailecitos raros, lo mío es paso para un lado paso para otro. Y nos volvemos todos locos dando saltos con el “I will survive”, cada uno sintiendo con emoción desmedida quizas por los efluvios del alchl poque es un "survive" total.
¡Y llegan las fotos! Que no falten las fotos para subirlas al Facebook, quiero que todo el mundo vea que aún me invitan a fiestas guapas. Venga, fotos, con peluca, con sombrero, con boa, con gafas, sin gafas, sin peluca, sin gafas, todos juntos, separados, ahora unos, ahora otros…¡Nos encantan las fotos!

Jolin, todo me da vueltas… Parece que no soy la única… Parece que hay alguien mal… Alguien ha caído… demasiado beber, demasiado fumar…Parece que tiene un amarillo… ¿Qué coño será un amarillo? Vaya, parece que todos han tenido un amarillo… Pues yo he tenido relaciones amorosas con roca, pero con un amarillo nunca… Parece que se han encerrado en el baño…¡Ay cuñada! No abras la ventana del baño, no vaya ser que veamos algo que no queremos… Pues la abre… ¡Aggg! Ah, no, menos mal, solo vomitera… Lo normal… Lo bueno es que esta noche no soy yo la de la vomitera… ¡Prinperan! ¡Prinperan! Hay que darle prinperan. Que tienen el del gato. Bueno, pues si al gato le va bien al primo también.


El pobre primo se ha puesto malito. Pensé que íbamos al mismo ritmo… ¡Alá! Chicha rabia puedo beber y fumar más que él. Vaya si soy una mami enrollada. Dejamos al primo con su mundo dándole vueltas y la palangana en el sofá, y los demás nos hacemos piña en los sillones de la terraza. Es hora de confidencias… ahora viene lo de los secretos y poner verde al que falte…

-Pero, ¿Quién ha roto mi mesa japonesa?
Ostras, ¿eso era lo que yo andaba dando patadas? Es que andaba por el medio. Laralaralirto… pio, pio que yo no he sido…
-Creo que Susana. Joder… ¡Chivato! ¡Chivato!
-Ehhh, ¿siii? No me he dado cuenta…
-Pues le faltan todas las tablitas
-Jooo, de verdad que ni me he enterado. No te preocupes te la encolo. Yo siempre he sido muy manitas. Mis padres me decían “manitas de plata”. ¿O eso era lo contrario?
-Me habéis roto mi mesa japonesa.
-Vamos tía , no te repitas que es muy cansino para mi cabeza, y te juro que me va a estallar…

Vaya plan. Me he cargado la mesa. Menos mal que la amiga ha confesado que también le dio patadas. La culpa repartida se lleva mejor. Encima no puedo irme a la francesa, porque mi marido está borracho tumbado en e sofá de la terraza y tapado con una mantita amorosa. Y es él el que tiene que conducir. Yo tampoco estoy en condiciones de coger el coche, ni nadie según parece. De aquí nadie se mueve. Los pobres anfitriones como ven que no pueden echar a sus malogrados invitados nos reparten más mantitas y nos medio dormimos en la noche madrileña deseando que no termine la fiesta ochentera.

53.- Quiero ser como las Femen y enseñar las tetas con una corona de flores


7:00. “El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, mantiene que en España "los salarios no están bajando. Él considera que lo que está produciéndose es una "moderación de las subidas". Así lo ha manifestado ante el pleno del Congreso ante la atónita mirada de los diputados de la oposición y en respuesta a la pregunta que le ha dirigido el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara
-Joder…  ¡Que cabrón!. Así que cobrar un 7% menos es moderando. ¡Claro! Seguro que su salario continúa tan alto como siempre. – Pienso mientras abro los ojos cabreada y me despejo del maravilloso sueño  que tenía hasta que me despertó el jodido Montoro.
-Debería poner música en lugar de noticias, pero me perdería el estado del tráfico. – Pienso para mí mientras me arrastro por el pasillo a por mí café reanimador.
-Lo triste es que estos señores ya pueden decir misa que yo ya no me creo nada – Medito mientras me lavo la cara y los dientes. – Por ejemplo ya nadie se cree eso de que estamos saliendo de la crisis. Que está mejorando la macroeconomía. ¿Pero qué cuentos nos meten?  Estos tipos se han sacado de la manga ese palabrejo y se han quedado tan contentos. ¡Pero si miras alrededor y está todo fatal! Conozco tanta gente que ha perdido su trabajo. .. Antes oías que a alguien le iba mal. Ahora sabes que tu vecino está mal, que a tu tío le va fatal al negocio, tú prima no puede pagar la universidad, las mamas del cole se las ven y desean para conseguir los libros de texto, la tienda al lado de tu casa cerró porque no vendía, ¡pobre! ¡Pero quien tiene dinero para comprar ningún delicatesen!, a tu amiga le pagan en el empleo nuevo 600 euros por trabajar ocho horas, aunque su contrato es de cuatro y a ese con el que tomabas la tapa del Domingo lo perdió todo; la casa, el coche y la mujer que no soportaba más su amargura.
-Lo peor es que en tu entorno ya va todo muy mal. Te sientes en la cuerda floja. Cada vez más cerca. ¡Podrías ser tú el próximo! ¡Perfectamente esto me podría pasar a mí!.  Ves cómo todos van cayendo y te quedas esperando que llegué tú hora, preguntándote, ¿llegaré a Navidades? Y  cruzando los dedos para que otra vez sea el del al lado…
-“El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mejorado ligeramente sus previsiones sobre el crecimiento de la economía española este año y el que viene, pero ha empeorado levemente la evolución del paro para los dos ejercicios, ya que no bajará del 26,7%.”
-Yaaaaa, si sube el crecimiento pero también sube el paro, yo no entíendo nada de estas cosas, pero para mí esto solo puede significar que hay unos cuantos que se están llenando los bolsillos, mientras muchos pobrecitos están quedándose en la cuneta.  La historia se repite, de nuevo hay ricos que hacen lo que les viene en gana y pobres miserables que sufren…
¡Qué gran decepción! Yo que creía que estaba viviendo en una sociedad encaminada a la igualdad de las personas,  al bienestar social y a vivir con dignidad. Pero parece que  volvemos a lo que siempre ha pasado en la humanidad, en todos su siglos de existencia; volvemos a la diferencia entre clases, a la brecha profunda entre los que tienen y los que no. De nuevo el poderoso organiza según su conveniencia  y los demás se joroban.
-“Los llamados presupuestos de la recuperación son también los del incremento de la asignación para los partidos políticos. La dotación de los Presupuestos Generales del Estado de 2014 para la financiación de las formaciones, correspondiente al Ministerio del Interior, se incrementará un 27,9% con respecto a este año.”
-¿Pero qué mierda es esta? Perdón por la palabrota, pero es que no me lo puedo creer. Como es posible que con la que está cayendo tengan la desfachatez de subir los presupuestos a los partidos. Jooderr, me he corrido la raya del ojo con esta noticia. ¡Pero cómo pueden subirse la asignación! Quizás es porque como ya no van a usar dinero negro para financiarse han decidido concederse más dinero público.

-“La lucha feminista de las activistas de Femen ha llegado al Congreso cuando tres mujeres con el torso desnudo han interrumpido al ministro Gallardón durante la sesión de control al Gobierno al grito de "aborto es sagrado", entre un gran revuelo y la sorpresa de los diputados.”
-¡Jajaja!¡Qué pena no haberlo visto! ¡Me hubiera encantado ver como a Gallardón se le salían los ojos por los pechos de las Femen cuando gritaban por sus derechos!
-“Dos marcas de imagen de las feministas del femen son realizar sus protestas con el pecho desnudo y llevar en la cabeza una corona de flores y entre las metas que persigue el grupo, hacen alusión a denunciar y protestar frente a "todo tipo de violencia" contra la mujer;”
-Vaya, me gustan estas del Femen. Tienen estilo,  diría mi abuela.
-“La universitaria ucraniana Anna Hutsol fundó la organización en Kiev en 2008 bajo la premisa de combatir contra "tres enemigos mayores": la explotación sexual, las instituciones religiosas y las dictaduras”
-¡vaya! Pero si estoy de acuerdo… Es que yo soy muy feminista, aunque nunca lo he demostrado.
-“El Femen conciben el desnudo como un arma revindicadora de los derechos de la mujer”.
-Ummm. Ummmmm…..
- Oye, maridito, despierta que tengo algo importante que contarte.
-¿Ehhhhh?¿Ya es la hora? ¿Qué hora es?  ¡Pero si no son las siete!. ¿Qué es tan importante?
-Pues mira…., ummmm… es que he pensado que me voy a hacer del Femen.
-¿Eh?¿ Femen?
-Sí, sí. Las feministas. Las del congreso… Y si me despiden pues me quedo en tetas en el trabajo para revindicar que no estoy de acuerdo  y así quejarme.
-¡Joder! ¡Qué dices!  Bueno… , yo que tú me pondría ya en tetas,  a ver si así tu jefe no te despide.
 -Ostias, pues es verdad…

Si te gusta publicame.

53.-Gracias doctora


Doce y media, y estoy flipando mientras escucho la conversación por teléfono de la doctora de cabecera.

He estado esperando una hora y media a ser atendida, pero no puedo negar que he estado muy entretenida. Lo de ir al médico es como viajar por el mundo; he compartido sala de espera con algunos abuelillos, pero sobre todo con todo tipo de señores de todas las nacionalidades del mundo: Los hay asiaticos, africanos, sudamericanos...

Me calló muy bien la negrita que se sentó a mi lado porque no paro de explicarme cómo funciona esto de los médicos de cabecera; qué doctor atiende rápido, cuál se eterniza, quién pasa de los pacientes y cuál se preocupa mucho, aportándome información muy valiosa que le agradecí profundamente. El chino de enfrente bromeaba con la mujer. Me parecían muy buena pareja. Y el de mi derecha estaba callado y  con cara de malas pulgas. A este, ummm, yo diría que era ecuatoriano, no le ha hecho mucha gracia esperar tanto tiempo. Pero entonces entró en la sala de espera una pareja que me disgustó bastante, aunque yo intento no ser racista, no lo puedi evitar porque el machismo no lo soporto, aunque forme parte de una cultura o de una religión, es algo que no toleró absolutamente nada. 

Ella venía cubierta de arriba abajo y estaba embarazadísima. Los observe de reojo y me di cuenta de que tiene cara de niña y es muy guapa, él me parece muy mayor para ella. ¡Es que no lo comprendo! Me parece tan injusto para esas mujeres. Quizás ellas son felices con su modo de vivir, claro, si no conocen otro,  yo lo considero un tremendo abuso por parte de los hombres que han construido desde tiempos reconditos este tipo de sociedades.

Toda la santa vida las mujeres hemos estado sometidas, siempre que han podido nos han pisoteado, infinidades de culturas y religiones. En cuanto una mujer destacaba la quemaban por bruja o la lapidaban. Los siglos han pasado, pero las mujeres seguimos igual. Han mejorado algo las cosas, pero no de todo.  Solo hay que ver que un negro ha llegado a presidente de Estados Unidos, pero no una mujer. El día que lo vea reconoceré que algo habrá cambiado. Lo mismo pienso de la iglesia; me parece muy bonito todo lo que el nuevo papa está haciendo, pero hasta que una mujer no dé la comunión, la iglesia seguirá discriminando a las mujeres.

En esos pensamientos andaba cuando me llama la doctora. ¡Por fin! Entro tan contenta. Después de hora y media, y establecidos lazos profundos con mis acompañantes de sala, por fin voy a conseguir la dichosa baja de mi marido. Ayer le operaron y todo fue estupendamente; Le limpiaron los trozos de menisco roto usando esa técnica tan milagrosa; La artroscopia. Se recuperó perfectamente de la anestesia, y cuando el médico le dijo “Anda”, andó caminito de casa. Ni siquiera le tuvieron que hospitalizar.  La ciencia es una maravilla, la medicina ha avanzado tanto en los últimos tiempos que me parece todo posible. Cuando estoy en el hospital me encanta leer las revistas de nuevas técnicas o tratamientos, porque parecen ciencia ficción, pero lo más asombroso es que son reales.  Ayer vi una especie de araña gigante metalizada con tenazas ópticas-laser, que le ponen al paciente encima y empieza a cortar y sellar; zás, zás, zás y en un pis-pas te ha quitado las lorzas de todo el cuerpo y te ha estirado la papada. ¡Estoy deseando que pidan voluntarios, que me presento para que me dejen echa un figurín!

Ayer fue todo un éxito hasta que llegamos a casa y quisimos repasar el informe de la operación… ¿Pero dónde está el informe? Revolví los papeles, tiré el contenido de mi bolso, las mochilas, los bolsillos, revise dos veces el coche de abajo arriba… ¿Pero dónde está el informe? El dichoso informe no apareció por ningún lado. Intenté recordar que había hecho con él. A ver la enfermera cuando le dio el alta nos lo leyó y explicó perfectamente todo lo que teníamos que hacer. ¿Y luego qué hice? ¿Me lo dio? ¿Lo guardé? ¿Lo tiré?  Recuerdo que no sé el motivo nos entró prisa por irnos. Así que yo andaba por el box  recogiendo mochilas, zapatillas, chanclas, pijamas, papeles, y todo lo que pillé. Hasta miré debajo de la camilla por si acaso… No me quería dejar nada. ¿Pero qué hice con el dichoso informe? Uff, me esfuerzo por visualizarlo, pero no hay manera, no lo recuerdo…
-Hola suegro. Una pregunta, ¿No te habrás llevado el informe del alta de la operación?
-¡Yooooo! ¡Pues claro que no!.

Joooo, ya se lo que están pensando mis suegros: vaya nuera tan desastre que tienen. Pero recogí todo lo demás y llevé a su hijo sano y salvo a su casa.  Esto no es justo. ¿Dónde estará el dichoso papelote?
-Hola cuñado. Una preguntita… ¿No te habrás llevado el informe de alta?
-¡Yoooooo! ¡Pues claro que no!

Otro que piensa en el desastre de cuñada que tiene. ¡Me cachi la mar! ¿Por qué me pasan estas cosas a mí? Mira que le pregunté a la enfermera por este informe varias veces. Lo necesito para pedir la baja de mi marido. ¡Y voy y lo pierdo! ¿O acaso ni me lo dio? ¿Quizás lo leyó y se lo llevó? Recuerdo que nos fuimos sin despedirnos de esta enfermera. ¿Por qué teníamos tanta prisa en irnos? ¡Tampoco lo recuerdo!
¡Qué fustrante tratar de recordar y no poder! ¡Ojalá tuviese más memoria! ¡Ojalá no fuera tan despistada!
-No te preocupes. Mañana lo conseguiré. Iré a primera hora de nuevo al hospital y no pienso irme de allí sin el informe. Me da tiempo recuperarlo y luego ir al médico de cabecera.
-Pues si me preocupo.
Jooooo … ¡Hay que jorobarse! Mañana a ver cómo me apaño.

Me levanto muy temprano para recuperar el informe antes de la cita en la seguridad social. Lo bueno del madrugón es que cuando llego no hay cola para el mostrador del quirófano de día, puesto que casi es aún de noche…
-Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí. ¿Podrían comprobar si lo tienen?
-Pues por la ley de protección de datos lo hemos tenido que llevar con su expediente a archivo. Y nosotros no podemos sacar ninguna copia. Vaya al mostrador de información a preguntar.

Vale ahí voy. No me pienso ir de este hospital sin el jodido informe:
-Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí.  He ido a cirugía de día y me han mandado aquí ¿Podrían comprobar si lo tienen?
-Lo siento. Seguro que ya está en archivo. Tienes que ir allí, rellenar una solicitud y solicitar que te saquen una copia.
Vaya, pues voy a archivo. No me pienso ir de este hospital sin el infernal informe:

-Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí.  He ido a cirugía de día y me han mandado a información. Desde información me han mandado aquí ¿Podrían comprobar si lo tienen?
-Bien, debes rellenar un formulario, poniendo el número del informe, tus datos, los del paciente y la causa de tu solicitud.
-No me sé el número del informe… Lo perdí.
-Bueno, eso puede retrasar la entrega de la solicitud de una semana a diez días.
-¿Quéeee?¡No puede ser! Lo necesito hoy para tramitar la baja de mi marido.
-Ummm, se me ocurre que vaya a traumatología e intente contactar con el cirujano para que le saque una copia.

Ufff, que mierda. No me pienso ir del hospital sin el puto informe de los…
-Hola, muy buenas. Mire, es que ayer operaron a mi marido y al llegar a casa no encuentro el informe del alta que debo entregar en la seguridad social para que le den la baja. No sé si es que no me lo dieron o lo perdí.  He ido a cirugía de día y me han mandado a información. Desde información me han mandado a archivo, y desde archivo a aquí ¿Podrían darme una copia?
-Su informe solo se lo puede dar su médico que llega esta tarde.
-Miré, tengo la cita a las 9:45. Llevo dando vueltas por el hospital desde las 7:30. ¿No podría otro doctor sacarme una copia? No me pienso ir de aquí sin mi informe.
-Lo intentaremos. Pero tendrá que esperar porque los médicos llegan a las 9:00

Espero a por el asqueroso informe de las narices. ¡Por mis huevos hoy no me voy de aquí sin ese informe cabrito!
Entonces a las nueve llega un señor con pinta de médico.
-Enfermera, mi informe…
-Ese médico no es traumatólogo.
Entonces, llega una señora muy estirada y arreglada con un maletín.
-Enfermera…, mi informe…
-No, esa doctora no es traumatóloga.

9:05, 9:10… 9:15, van llegando señores y señoras sospechosos de ser mi traumatólogo. ¡Dios Santo! Quiero mi jodido informe.
Entonces llega la enfermera sonriente con un papelucho, y me lo da con una sonrisa radiante.
-Aquí tiene el informe del alta de la operación de menisco de su marido.
-¿Es este papelucho?
-¿Papelucho?
-Perdón, pensaba que sería algo más… Pero, ¡bien! ¡Mil gracias!¡Mil gracias!

Encima de ser un papelucho está escrito en plan indio americano con el mínimo de palabras posibles. ¡Tanto para esta birria!

Pero bueno, ya estoy en la consulta de la doctora de cabecera, a las 11:30, con el jodido informe de los…. Pero esta buena mujer ni ha mirado el jodido papelucho. Se ha creído a pies juntillas lo que le he dicho y está gestionando la baja en su ordenador.  Estoy por decirle que también me han operado a mí a ver si cuela otra baja de tres semanas para una servidora y descanso de esta mañana de locos que llevo.  

En mitad de la gestión de mi baja llaman al teléfono. Al principio continuo con mis pensamientos, pero de pronto me sobresalta los gritos de esta buena mujer, y no puedo evitar cotillear lo que dice la doctora por teléfono, tengo el derecho ganado a pulso, pienso, puesto que llevo una hora y media esperado y ahora la muy petarda en lugar de darme la baja de mi marido me deja aquí plantada para hablar a grito pelao:

-¡No voy a permitir esto! Esta mujer nació aquí, es española aunque sus padres son chinos… ¡ya!… pero tiene cáncer de pecho con metástasis…  me dice sus hermana que como lleva mucho tiempo sin trabajar ya no le cubre la prestación… ¡Me niego!¡No voy a dejar de darle morfina!... ¡No tiene ni un duro ya te lo he dicho! ¿No se le puede hacer un carnet de algún tipo? ¿De sin recursos?... Algo podremos hacer, ¿no? … ¡Esto no es humano!¡No estoy de acuerdo! … Ya…   Compréndelo... Es que no tiene nada de dinero y está muy enferma… Ya, ya, ya sé que no es culpa tuya. Pero tenemos que ver que podemos hacer. No pienso dejarla así.

No entiendo nada. ¿Qué está pasando? ¿Esto es por la nueva ley de los medicamentos para los enfermos crónicos? De pronto admiro profundamente a esta profesional que se niega a dejar tirada en la estacada a una paciente suya. Nunca me hubiera imaginado que alguien pudiera estar en esa situación. ¿Cómo se puede dejar a alguien tan enfermo de lado? No me entra en la cabeza que estas cosas puedan ocurrir. Todos los días salen en los telediarios casos de estos, pero hoy he sido testigo de la desesperación de los médicos cuando se ven en estos aprietos. Me parece tan inhumano…

¿Es que con la crisis hemos perdido toda la humanidad? ¿Ya nos da igual lo que les pase a los demás? Según el gobierno se ha ahorrado en sanidad, ¿Pero de este modo?

Me he imaginado, que esta mujer podría ser yo. Podría enfermar, tener que dejar de trabajar, no ganar dinero, no poder pagarme ni la morfina para el dolor y entonces me darían de lado. ¿La sociedad ya no podría solidarizarse conmigo porque hay crisis? Espero en esa circunstancia encontrarme una doctora como esta que luche por mí.

-Gracias doctora.
-¿Por qué?
-Por no dejarme en la estacada cuando me pase a mí.

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52.- vuelta al cole

Diez de la noche, creo que lo tengo todo listo y bajo control. A ver...,  repasemos las cosas por si me dejo alguna:
¿Uniformes comprados, lavados y planchados? Listo
¿Zapatos localizados? Listo
¿Mochilas con libros etiquetados y forrado? Listos
¿Cereales, leche y colacao comprados preparados para desayunos? Listos
¿Tentempié del cole preparado? Listo
¿Deposito del coche lleno (no sea que luego haya atasco,  me quede sin gasolina y me de un ataque)? Listo
¿Mi ropa limpita y planchadita? Listo

Bueno, parece que controlo la situación. ¡Que maquina soy! Tengo preparado todo lo que necesitamos para empezar mañana el cole. Aunque solo me queda un pequeño detalle: ¡Conseguir que estos malditos niños se duerman de una vez!.

-Mamaaaa, no me puedo dormir. Es que tengo así como miedo, pero no es miedo... No sé qué es
-Mamaaaa, yo tampoco logro dormir.¡Jooo! ¿Por qué tenemos que comenzar el cole? ¡Yo no quiero ir!
-Bueno..., la vida es así..., todo el mundo tiene que empezar el cole, el instituto o el trabajo.
-¿Pero para qué? Yo quiero seguir de vacaciones.
-Pues…, a ver. Todos tenemos obligaciones. La vida tiene momentos de descansar, divertirse, disfrutar e incluso hacer el vago. Pero hay otros momentos que hay que cumplir con nuestras responsabilidades. Cada uno con las suyas.
-¡Es que yo no quiero! Voy a tener que hacer deberes, estudiar, hacer exámenes…
-Mañana seguro que no empezais con los deberes, no te preocupes. Mañana al volver nos encontraremos con nuestros compañeros y nos contaremos lo bien que lo hemos pasado, vosotros en el cole y yo en el trabajo. Además este curso os ayudaré con los estudios como siempre. Si trabajamos todos los días, aprenderemos muchas cosas juntos - A mi me viene fenomenal para reaprender de cultura general y así saberme las preguntas del trivial -  y sacaremos buenas notas. ¡Porque este año vamos a por todo sobresaliente! ¡Este año lo vamos a conseguir!
-Vale, mama, danos un besito, que mejor nos dormimos...

Vaya parece que mi charlita les ha convencido o quizás aburrido tanto que se me han dormido.
Yo pienso que la vida es así, por un lado hay que disfrutarla al máximo, pero por otro lado hay que pagar la deuda de pasarlo bien, y esto se hace trabajando, cumpliendo con las obligaciones y los compromisos. Sólo así, pagando, me siento en paz con la suerte de vida que me ha tocado. Es como que contrarestro con los agobios, madrugones y estrés del curro el tener una familia maravillosa y sentirme casi feliz muchas veces. Menuda tontería, porque están todos esos que viven tan bien del cuento, sin dar ni palo. Pero a mí al menos pensar esto me permite ir a trabajar por un buen motivo y afrontarlo de mejor manera.

-¡Mamaaaaaa! Pienso cosas malas.
-Pero cariño, tienes que cambiar tus pensamientos. Debes pensar en cosas que te gusten.
-Es que se me cuelan …
-Nunca debes pensar en lo malo que te puede pasar, porque si no pasa, vaya tontería sufrir, ¿no? Además, ¿puedes hacer algo para remediarlo? No, ¿verdad? Siempre que te vengan cosas malas debes esforzarte por recordar aquellas que te gustan, lo que quieres hacer, los planes que te ilusionan. A ver, vamos a probar...¿Qué te apetece hacer la semana que viene?
-Jugar al rugby.
-¡Pues ya lo tienes! Puedes recordar un momento bueno en el rugby, por ejemplo cuando ganasteis el campeonato. O puedes imaginarte en un partido, por ejemplo ensayando, y tus compañeros corren hacía ti a darte la enhorabuena. ¿Te sientes mejor?
- Sí, mama. Ahora tengo muchas ganas de jugar. Pensaré en ello.
- Niños, es muy importante siempre ser positivo. Puedes amargarte pensando en cosas malas o contentarte con cosas buenas. Así de sencillo. Solo tienes que controlar tus pensamientos.
-Gracias mami. Ya me siento mejor.

La vida es así, superar continuamente momentos de incertidumbre, de cambios, de angustia. Practicando, practicando y practicando,  a veces consigo controlar mis pensamientos. Pero normalmente me asaltan desordenados e inquietantes, y esas noches no pego ojo, finalmente me desmayo de cansancio, justo antes que el maldito despertador suene. Y claro por el día debo aplicar otra operativa que he practicado muchas veces; “apáñate como puedas y haz como si controlaras”. No sé si funciona, pero no me va mal del todo, o quizás es porque todo el mundo sabe que a uno que vuelve de vacaciones hay que dejarlo tranquilo porque anda despistado y la puede liar (al menos en mi caso).

Mañana vuelvo de vacaciones así que voy a pensar en planes futuros buenos. A ver, a ver… Ah, sí, ya lo visualizo: Me toca la lotería y me dedico a la vida contemplativa. ¡Qué bueno! ¡Qué bueno!... Qué pena que es un plan imposible… Venga, voy a pensar en algo bueno, posible y relacionado con el trabajo. A ver, a ver… Este año voy a aprender mucho en el curro, voy a controlar, a definir cosas estupendas y útiles, ser creativa, ser práctica, me voy a esforzar, voy a ser perfeccionista, eficiente y buena persona. Si, este año me voy a sentir satisfecha con mi trabajo… Ay, ¡mamá!! ¿Por qué no podré seguir de vacaciones?

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51.- Me siento como una Diva

Hoy me siento una diva. Me he comprado unos zapatos completamente espectaculares que me vuelven loca. Son maravillosos; De ante negro, con tiras cruzadas, agarrados al tobillo y lo más importante, con una plataforma de vértigo. Cuando me los he puesto me he sentido una verdadera diva de Hollywood de los años ochenta. ¡Me siento como Diana Ross! Estos zapaos son mágicos, con ellos puestos me veo una mujer atractiva, vital, alegre, segura y sobre todo como diría mi abuela, con mucho estilo. Y que no se me olvide con estos zapatos soy una señora altísima… Los saco de la caja con adoración y me pongo un vestido largo de palabra de honor. Me pinto la raya, me plancho el pelo y me miro al espejo encantada. Suena en la radio Grenade de Bruno Mars. Es mi momento. Soy una diva, siento la música... Soy una diva, doy una vuelta..., soy una diva, doy otra vuelta... ¡Soy una diva! ¡vuelta!¡vuelta!¡vuelta! ¡Aggg! ¡Fin de la fantasía! ¡Se me torció el jodido tobillo!. ¡Qué triste estoy! A las divas cuando van por la alfombra nunca se les tuercen los pies…

El problema de los zapatos maravillosos es que no se llevarlos, simplemente soy incapaz de andar con ellos. Son tan bonitos, pero no son para mí. Al caminar con tacones parece que piso huevos, voy balanceándome peligrosamente, y siempre sin remedio terminan torciéndoseme los pies. Así que solo me los puedo poner en aquellas ocasiones en las que esté completamente segura de que no voy a andar. Qué no son muchas. Se me ocurre por ejemplo… No sé, como ir del coche al cine, y del cine al coche. Pero eso sí, el coche aparcado en la mismísima puerta.

Desde pequeña he tenido problemas con los píes, primero me dijeron que tenía los pies planos y luego tras llevar muchos años plantillas, que los tenía cóncavos. ¿Ehh? Después unos médicos me decían que tenía que ponerme grapas en las rodillas, otros que tenían que partirme la planta del pie y volverla a ensamblar… Madre mía que dentera…, Lo dejé pasar, podía apañarme llevando plantillas y zapatones. Lo bueno, es que por los 90 que se pusieron de moda, por eso de levar la contraria a nuestras madres y todas mis amigas llevaban también zapatones. Así que yo encantada.

Finalmente hace unos años una amiga me recomendó una fisio buenísima. En aquella época fue rompedora porque entendía el cuerpo de otro modo, un todo conectado, músculos, tendones, huesos formando una autopista de energía. A mí me encantaba que me contase todas estas cosas tan profundas, sobre todo mientras me daba un masaje de arriba a abajo. No sé si por sus teorías o por el buen hacer de sus manos, pasados un par de años consiguió arreglarme el desastre de mis pies. Ni grapas, ni operaciones drásticas, ni milagros, solo buen trabajo continuo. Trabajando la musculatura del pie logró bajarme el puente, que mi pie se ensanchará y pisase bien. ¡Por fin podía ponerme zapatos más bonitos! El problema es que tras una vida sin entrenar con tacones no tengía ni idea ni paciencia para aprender a llevarlos. ¡Pero como duelen los dichosos tacones! ¡Qué angustia el pie estrellándose contra la punta del zapato! ¡Qué difícil andar sólo con los dedos! Si, si… mis pantorrillas serán más esbeltas, pero que calambres me dan en los gemelos. Esto de ser bella y esbelta es un infierno. Me pregunto, ¿Qué torturador habrá inventado los jodidos tacones?

Pero si yo con zapato plano ya me tuerzo los tobillos. ¡Como para ir sobre zancos! ¡Me mato! Una vez iba corriendo al trabajo cargada, como siempre, con mi bolso, el portátil, la tartera, el paraguas y de pronto un tobillo cedió hacia el oriente y al momento el otro se solidarizó con el primero y decidió torcerse también hacia el poniente. Así que ahí estaba yo, con ambos tobillos cada uno para un lado intentando mantener el equilibrio bajo la lluvia. Un señor muy caballeroso que me vio salió corriendo con cara de susto a socorrerme. Lo que no sabía este señor es que soy hiperlaxa, o algo así. ¿A qué suena guay? Pues lo es, o eso dice mi marido por las coches... Lo de hiperlaxa significa que mis articulaciones se doblan hasta el infinito, y como un material flexible después de doblarse vuelve a su posición inicial. Eso hicieron mis tobillos aquel día y con un saltito que yo consideré encantador, los volví a desdoblar. El pobre señor se quedó pasmado, mientras yo le dedicaba mi mejor sonrisa dentrifica, porque siempre hay que ser amable, incluso en estos momentos tan delicados. El pobre hombre no daba crédito y no sabía qué hacer conmigo, si agarrarme de todos modos o hacerse el despistado y pasar de largo. Yo le aclare "Es que señor, soy hiperlaxa"

Es una pena, pero mi gran facultad de hiperlaxa se va perdiendo con los años. Con el paso del tiempo mis articulaciones se han endurecido y ya no flexionan como antes. Últimamente cuando me tuerzo los tobillos me hago daño y me duele un par de días o incluso semanas. ¡Ay, los malditos años se notan!

Como en esta ocasión, de vez en cuando hago como que me olvido de mi ineptitud con los tacones y me compro unos zapatos de esos maravillosos. El verano pasado dando un paseo en la playa me enamoré de unas botas vaqueras fabulosas; picudas, de buna piel castaña, con tachuelas y un tacón de escándalo. Ahí estaban magnificas esperándome en el escaparate. ¡Llevaban mi nombre! Así que aunque tuve que cargar con la caja la hora de vuelta.¡no tuve más remedio que comprármelas!. Hice el esfuerzo encantada. Pero fue una lástima el dolor de pies que me causaron el día que las estrené y sobre todo que ya no me las haya puesto nunca más. Pero aún de vez en cuando las admiro en mi zapatero. ¡Me encantan!

Este verano nuevamente no he podido resistirme a sentirme una Diva con unos nuevos zapatos. Soy como Diana Ross, aunque solo sea bailando por mi casa al son de Bruno Mars.

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50.- Una de huevos


¡Qué gustazo! Pienso mientras abro la ventana y entra un torrente de aire a mi casa cerrando puertas y ventanas a portazos. Me asomo por la ventana para escuchar mejor los truenos y ver los rayos iluminar todo el cielo. ¡Bendito nubarrón! Este huracán me despeina y me pone toda la piel de gallina.  ¡Qué alegría! ¡Han bajado las jodidas temperaturas! ¡Por fin llega el otoño!

El otoño, mi estación preferida, que llega para salvarme de la agonía del verano, de los calores insoportables a las tres de la tarde cuando salgo del curro, de las noches sin dormir dando vueltas en las sábanas pegajosas, de los madrugones horribles tras noches interminables con los niños inagotables. Bueno, he de reconocer que algo que me encanta del verano son esas mismas noches porque casi siempre van acompañadas por buena compañía y algún que otro mojito.

Por donde iba... Ah, si... Por fin llega el otoño para poner orden en mi vida, meter a mi familia en la rutina y terminar con los excesos que nos tenemos estos días de sofocos. Porque el verano es eso, pura anarquía; no hay horarios, los niños se despiertan al medio día, se acuestan a las tantas, muchos días no como, me echo siestas eternas, luego salimos de tapas, comemos fritangas y todo tipo de guarrerías varias y nos ponemos morados de granizados, helados, mojitos, cubatas… 
Vamos, que una vez más, este verano en lugar de adelgazar con ensaladitas (porque en verano apetece) me pongo morada de oreja, bravas, alioli, y mil manjares repletos de grasa y colesterol, 
bien regados por alcohol. Y ahora me toca pagar mis excesos...

Qué maravilla el olor a lluvia, esta es la primera lluvia del otoño. El viento me envuelve y me tengo que poner una chaqueta. Ojalá el otoño en Madrid durará algo y pudiera disfrutarlo un poquito, porque pasa tan rápido. Aquí pasamos del calor horrible al frio profundo y mis chaquetitas se quedan muertas de asco en el armario, con lo monas que son…

Cuando iba al instituto prefería el verano, porque tenía tres larguísimos meses de vacaciones que repartía entre ir al pueblo, a la playa y disfrutar con los amigos en mi barrio yendo a alguna acampada que otra. Entonces pasé a la universidad y los veranos ya no me gustaban tanto porque siempre tenía que estudiar alguna asignatura que suspendía. Fue en esos años cuando empecé a apreciar el Otoño; el periodo entre los exámenes de septiembre y los remordimientos en Diciembre por los de Enero. Otoño pasó a ser un tiempo de reencuentros con los amigos, la vuelta a las fiestas universitarias, las mañanas de pellas en la cafetería jugando al mus, las salidas al cine y el teatro: La vuelta a la vida de la ciudad.

Años después el otoño continúa siendo mi estación preferida pienso mientras veo la lluvia caer a mares por la ventana.

-Mama, tengo hambre
-¿Nos vas a hacer la tortilla de patata?
-¡Ostras! No tengo huevos. La dejamos para otro día, ¿vale?

-Lo prometiste, lo prometiste…

Bueno, no pasa nada,  la verdad es que estoy deseando darme un paseo bajo la lluvia, sentir por fin el frio en todo mi cuerpo, que el viento se lleve muy lejos los agobios del calor.

 -¡Venga chicos! ¿Quién se anima a salir bajo la lluvia? Vamos a por huevos.
-Siii, siii

Así que ni corta ni perezosa busco los cortavientos, me planto el mío sobre el vestido de verano y las chanclas. Les pongo otros a los niños y salimos bajo la lluvia a por los huevos, divertidos, porque esto parece una estupenda travesura.

Está cayendo una de las gordas, diluviando, con truenos y rayos, ya se han hecho riadas por la calle, y aquí estamos nosotros enfrentándonos a la naturaleza aunque solo sea para comprar unos ridiculos huevos.  En la tienda me doy cuenta de que me falta alguna cosilla más, así que al final cargo con los huevos, leche, pan, patatas, pipas tijuanas y suavizante para ropa.  No sé si al final esto ha sido una buena idea... Ahora sí que llueve muchísimo, el viento nos zarandea, no veo nada y meto los pies en un charco, estoy calada hasta los huesos. Menos mal que los niños parecen felices.  Yo sin embargo me empiezo a sentir como una mula de carga escaldada.   Con lo bien que se estaba viendo la lluvia desde la ventana.

De pronto descubro que las chanclas no es el calzado más apropiado para una acera mojada. Me resbalo y me pego un tremendo culetazo. Quedo despatarrada en el suelo con mis bolsas esparcidas por todo el suelo. ¡Joder! ¡Se me han roto los dichosos huevos!

-Mama, mama. ¿Estás bien?
-Sí, creo que sí. Han sido estas alpargatas que no tienen suela, están mojadas  y resbalan…
-Mama, mama. Esto ha sido buenísimo. ¡Vaya torta!
-¡Ala mama! ¡Se ha roto los huevos!
-Pues si chicos, me temo que hoy ya he hecho una tortilla, pero remojada.

Y nos morimos de la risa.

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49.- noche de calor


Abro la ventana en par en par, subo la persiana al máximo, echo la cortina a un lado, pero ni así  corre  una gota de aire. Consulto mi móvil:  00:23, 36ºC, 0%humedad, viento 0Km/h, parcialmente nublado. Pues yo no veo ninguna nube en esta noche sofocante. Solo siento un calor sofocante que me quema la garganta al respirar, siento el quemazón seco e intenso en mi piel de la noche madrileña de Agosto. Con tanto calor, no logro dormir, he dado mil vueltas en la cama y me arde el cuerpo. Me vienen las preocupaciones a la mente y se me hacen un mundo. Por la noche siempre los problemas son más grandes, más horribles e insalvables. Luego llega el día y con la luz del sol descubres que no era para tanto aquello que no te ha dejado pegar ojo. De noche, con el corazón cansado, la incertidumbre en el trabajo se hace insufrible. Decido apartarlo de mis pensamientos, mañana será otro día...

 Yo siempre me duermo a los cinco minutos de meterme en la cama y de un tirón. Soy la envidia de todos por mi capacidad de quedarme frita antes de que mi cabeza toque la almohada. Lo malo es que si no duermo siete horas no soy persona, y preferiría no gastar tantas horas de mi día soñando. Yo envidio a los que con tres o cuatro pueden seguir viviendo.  Hoy que no me puedo dormir, ando por la casa como alma en pena. No se cómo comportarme, me pongo nerviosa y con tanto calor me agobio ¿Qué podría hacer? Podría ponerme a planchar, sería una locura con este  calor. Podría volverme a duchar, para qué, a los cinco minutos vuelve a arderme la piel. Podría ver una peli de esas de chicas en las que no paro de llorar, mejor no porque tengo los ojos cansados. Podría hacer gazpacho, pero qué pereza. Podría hacer el amor con mi  marido... Ufff... Me ha dado un dolor de cabeza repentino.. Así que me pongo a cotillear por las ventanas las vidas de mis vecinos.

Me encantan los edificios llenos de ventanas con luz. Esta noche mis vecinos tampoco pueden dormir, y mi urbanización tiene muchas ventanitas iluminadas. Esto parece un pueblo de esos navideños. Muchos de ellos tienen las cortinas abiertas y me invitan inpúdicamene a ver su parte privada, así que yo tan contenta me cuelo y fantaseo con sus vidas; Veo a la pareja recién casada que se dan besos en todas las habitaciones; que bueno el amor tan nuevo, tan joven, tan fresco, pienso. Veo a los papas novatos que intentan dormir a su bebe meciéndolo por toda la casa; A estos pobres aún les queda mucho trabajo por delante y bastantes cosas por aprender en mil noches como esta. También están los abueletes que ven la tele en sus sillones preferidos; Quisiera dentro de muchos años verme como ellos, viejecita y con mi compañero sentado a mi lado. Están esos que son como nsotros, una familia madura con muchos años en las espaldas, cada uno va por su lado; Él ve la tele en una habitación, ella en el dormitorio, un niño juega con la wii en una habitación, y el otro está pillado con el móvil. Cada un en un sitio distinto. Seguro que la madre para llamarles a cenar les manda un correo...  En ese otro piso está la familia numerosa, a pesar de ser tarde andan con lio, peleas, gritos y alborotos en cada habitación, no envidio nada a esa pobre madre. También están los del bajo que han montado una fiesta en su terraza, que pena no conocerlos, porque de mil amores me tomaba con ellos una copa.


No hay nada como tomarse una copa con los vecinos de la urba. Unos nos bajamos las botellas escondidas en las mochilas, otros los hielos en los cubos de la arena, aquel los basos de plastico en el neceser del bebe y en pis-pas nos montamos el botellón de los papis.  Solo hace falta que alguien diga, porqué no unas copitas? Y todos corremos a nuestras casas a rebuscar en el bar. Así que mientras los niños juegan al rescate nocturno de rigor, los padres aliviamos la dura rutina, la falta de horas de sueño y el cansancio del calor, entre hielos y copas.  Estás reuniones salen de lo más económico, gasto cero porque nos acabamos lo culillos de todas las botellas olvidadas de los bares de nuestros hogares. No le hacemos un feo a ninguna, que se acaba el ballantines, pues le damos al DYC.  Allí ce el orujo de la abula, y el brandy de la cesta de navidad. Todo sabe bueno aderezado con historias y anecdotas bien contadas y sobre todo muchas risas.




Ayyy, ya me encuentro mejor, se me fue el nubarrón que tenía en la cabeza, que gusto, corre una leve brisita que roza y alivia mi piel. Ummm, ya me entró el sueño, creo que me voy a dorm...


48.- Casamos al niño


Bueno, parece que ya hemos casado al niño…

¡Quién lo iba a decir!  El chiquitín de la familia ya casado, claro que el chiquitín ya tiene treinta y tantos, pero para nosotros continúa siendo el pequeñín de la familia. El soltero de oro, el crack de las pistas de baile, con ese movimiento de cuerpo inimitable que atrae todas las atenciones, sobre todo el de las féminas. El más amigo de sus amigos, el más simpático de todos, el alma de las fiestas. Mi cuñado ha sido cazado, el partido perfecto por simpático, trabajador y buena persona, pero sobre todo por tener un corazón enorme.

Cuando conocí a la actual señora de Gutiérrez, como buena cuñada que soy y atendiendo a mi instinto de protección del benjamín de la familia, la analice desde la distancia de arriba abajo. “Ummmmmm…. , a ver cómo es esta que quiere cazar al niño”, me dije concentrando mi atención exclusivamente en ella.  Y también por mi condición de mujer, desde las sombras me pase la noche anotando mentalmente las cualidades y defectos de la candidata al corazón de Jorge.

Así andaba yo enfrascada en mí análisis, cuando les vi bailar juntos, dándolo todo, improvisando una coreografía de locura, compenetrados y entendiéndose en las miradas y los movimientos a la perfección. Fue entonces cuando me di cuenta de que estos dos son tal para cual y que Jorge había encontrado a su media naranja. Había encontrado a la chica que le seguía el ritmo, que compartía su vitalidad, a la compañera perfecta. Vaya, parece que aquí no hay nada más que pensar.  ¡Al chaval le han pescado!

De este modo entró Helen, un huracán, pura energía, movimiento en acción, la reina de todas las miradas, en nuestras vidas y comenzamos poco a poco a conocerla.  Sin darnos cuenta fuimos apreciando a esta chica que habla a toda caña, que se apasiona con los nuevos retos,  en conseguir el éxito en sus proyectos y que emana ganas de comerse la vida.

Alguien me dijo, se casan y quieren una boda sencilla, una firmita en el juzgado y una cena íntima con amigos. Hoy, tirada en el sofá, con el cuerpo destrozado, los músculos agarrotados, los pies llenos de ampollas, el estómago revuelto y la cabeza fatal, pienso “¡Qué coño de boda íntima! ¡Esto ha sido una boda gitana en toda regla!”.
Y es que comenzamos la boda en el juzgado de Pozuelo, un trámite cortito ante la jueza de rigor.  Allí estábamos la familia acompañando a los novios; Los padres, los hermanos, los sobrinos, los testigos, un mogollón ruidoso recorriendo los pasillos del juzgado.  Todos guapos, pero informales.  Una bonita mañana radiante del caloruso del mes de Julio.
Llegó la novia con su padre. La novia, sofisticada con un conjunto de pantalón y camiseta de gris plateado. Pelo alborotado y cara lavada, tal y como es ella misma.  Sin pompa y postín.  Joeee, y yo de blanco, no he caído en la primera regla de cualquier boda, no ir de blanco… a ver si se van a confundir y me casan a mí otra vez.
Luego llegó el novio con sus padres, vestido de vaqueros y camisa blanca de hilo. Barbita de un día, tan guapetón y contento como siempre.   La verdad es que así da gusto casarse, eliminando todas las tonterías que nos inventamos en las bodas, nos complican la vida y nos salen tan caras.

Por favor, seamos discretos, que aquí están trabajando con casos importantes. Claro, claro, si nosotros no hacemos ruido… ¡Niñoooo¡,¡no griteeees!  ¡Tengo sed! ¡Correr!, ¡correr! ¡Qué aquí hay aire fresquito! ¿Pero cuándo se casaaannn? ¿Habrá por aquí algún tipo famoso?¿Cuándo empiezan? Calla, calla, que nos regaña el de seguridad.  Mira, mira, esos de allí se casan por conveniencia, como en la peli, ella debe ser rusa... Calla, calla, que nos oyen…

Llega la jueza y pasamos. Los novios nerviosos responden a las preguntas, los invitados no les quitamos ojo, se ponen los anillos, el de Jorge se resiste y Elena saca su musculatura para meterlo a presión en el dedo; ¡Esto entra por narices!. Por fin se dan el esperado beso. Aplaudimos todos. Ha sido una boda sencilla, sobria y rápida.  De pronto el padre de la novia,  Juan, como buen testigo que es, testifica que los apellidos de la novia está mal. Es compuesto y se han confundido. Incertidumbre entre los asistentes:
- ¿Entonces hay que repetir la boda? ¿O es que han casado a Jorge con otra?
- Si, si, que la repitan.
- Venga nos vamos. Vamos a dejar que arreglen las cosas mientras nos preparamos el arroz. -Llevo toda la mañana cargando con una bolsa sospechosa que he llenado con un kilo de arroz. Se van a enterar los novios, porque aunque sea una boda sin complicaciones, de tragar arroz no se van a librar...
-Oye, apuntar el arroz hacía la calle. A ver si vamos a acabar emperifollados en el calabozo de los juzgados.
-Seriamos unos presos muy glamurosos.
-Eso, eso, el glamur nunca hay que perderlo.
-Cuidado con tirar el arroz hacia ese coche… A ver si va a ser el de la jueza y nos pone una multa.
-No, multas no, mejor lo del calabozo… Así vivimos una nueva experiencia vital.
-Venga niños, vamos a practicar con el arroz.
-Oye, tú, que se me acaba… ¡Que no lo tires al suelo! ¡Que hay que tirarlo en la cabeza!
-Joooeeee, no salen y ya se he ha hecho un arroz a la cubana en la mano.
-Ehh, prohibido cogerlo del suelo. Pero no te lo comas, que está crudo…
-¡Tiene puntos quien lo cuele por los pantalones!
-¡Qué vienneeeeennn! - Grita la espía que hemos posicionado en la puerta.
-¡Vivan los novios! ¡Vivan los novios! – Y una lluvia de arroz cae sobre ellos.
-¡Que se besen! ¡Que se besen!

Esta es la primera boda que empieza desayunando en el VIPS. Son las once y todos tenemos hambre tras la emoción. Así que nos zampamos encantamos nuestras  tostadas de tomate y jamón.  El padre de la novia, Juan, al que algunos acabamos de conocer se queda con la familia Gutiérrez, y los novios nos dejan ahí jalando, mientras se van al aeropuesto a por el hermano que llega de Oxford.

Mi suegro y yo nos sentamos junto al padre. Nuestra misión es romper el hielo y que Juan se sienta a gusto. Yo sabiendo que le gusta la informática me he preparado una colección de temas, pero estoy inquieta, me ha dicho Elena que sabe mucho y tengo miedo de hacer el ridículo.  ¡Esto parece una boda a ciegas! Pero no hace falta ningún esfuerzo, nos sentimos relajados y en familia, la conversación fluye con naturalidad, y todos pasamos un buen rato.  Ufff, qué alivio, el padre de Elena es un señor muy amable y educado. Da gusto hablar con él.

Terminado el desayuno nos vamos a por nuestra sorpresa para los novios.
-Oye, ¿Tú crees que será un buen regalo?
-Que siiii.
-Les gustará, ¿no?
-Que siiii.
-Les gustará de color negro?
-Que siiii
-¿No será muy grande?
-Que noooo
-Es un buen regalo, ¿No te parece?
-Que siiii
-¿No te parece que es ideal para su terraza y para ellos?
-Que siiii
-¿Estás seguro?
-Que siiii
-Digo yo que nos invitarán ahora más a menudo a la terraza...
 
Conocemos al hermano, parece majete, viene de Oxford, el pobre lleva casi dos años fuera de España. Pobrecín –pienso. Sin luz del sol, todo el día lloviendo, comiendo las guarrerías de los ingleses, lejos de la alegría española… ¡Que felices se les ve a los dos hermanos! ¡El padre también está muy contento!

Llegamos al restaurante en el Zielo de pozuelo. Un salón para nosotros solos que da a una terraza impresionante desde donde se ve todo Madrid. ¡Nos encanta! Es un sitio precioso y estamos todos felices y relajados. Me siento como de la Jet-Set, una invitada elegante y con estilo.   Nos volvemos locos echandonos fotos como los famosos. Los novios posan... ¡Pero tíos! ¿Es que no podeis dejar de poner caretos? Anda, anda...
La comida buenísima, los vinos riquísimos, las risas y la felicidad se mezclan con las bromas y las anécdotas. Pasan las horas y no nos enteramos. Nos sentimos como si todos nos conociéramos de toda la vida. Ha crecido la familia y hay que celebrarlo. El jamón delicioso vuela en las manos del que viene necesitado de buena comida de las Bretañas.
-¡Toma, niño, toma! Qué necesitas comer cosas buenas.
-Y los ingleses que no aprecian esto.
-¡Pues ellos se lo pierden!

Que sitio más maravilloso, que momento más feliz. Los testigos hacen migas, los hermanos están encantados, las cuñadas nos reímos sin parar. El vino, los orujos y los gintonics se nos han subido a la cabeza. No queremos separarnos,  así que nos autoinvitamos a la casa de los recién casados a invadir su terraza chill-out. Lo siento chicos, pero tendréis que estrenar el matrimonio en otro momento… Porque los pesados de los cuñados queremos seguir con la celebración disfrutando de  vuestra terraza.  Ya se sabe, cuando uno se casa, se casa con toda la familia...

-Oye, Podíamos probar un gin con una hojita de esa planta tan chula que tienes allí.
-Tío, somos los mejores testigos del mundo.- Se abrazan emocionados, con lágrimas en los ojos.
-Claro, lo hemos hecho  estupendamente. ¡Somos un bien equipo!
-Eres un crack, tú si qué eres un buen tío.
-No, tú si que eres un buen tipo. Pones unas copas estupendas.
-Eres mi mejor amigo de hoy...

Hemos llegado a la etapa donde el alcohol provoca grandes pasiones, amistades brumosas y algún que otro sentimentalismo a flor de piel que hace aflorar las lagrimas en los ojos.

-Venga, venga, tenéis que iros a casa a descansar. Mañana continúa la boda con los amigos.
-Bueno, vale..

 Segundo día. Estamos tocados del primero. Mucha comida, mucha bebida, pero no hay nada que no solucione un buen ibuprofeno, pienso mientras me subo en mis nuevos zapatos con plataforma.

Nos juntamos mis cuñados, y los primos para ir a esta segunda parte de la boda. Esta vez vienen algunos amigos y otros familiares.  Mi cuñado está encantado, es la primera boda a la que va en vaqueros, en metro, sin llevar el coche y sin niños. ¡Esto promete!

Llegamos al restaurante, es una terraza preciosa en la casa de campo, rodeada de un jardín verde, con cinco mesas de mantel blanco y sillas plateadas. Hace bochorno, noche de verano, pero en seguida nos refrescamos con las bebidas que sirven los camareros. Nos encontramos con más primos y amigos. ¡Qué bien! ¡Tenemos tantas cosas que contarnos!

-Me ha costado mucho vestirme para esta boda. No sabía que ponerme para ir informal.
-Vas muy guapo con tu polo azul.
-Tenía unos zapatos a conjunto pero me pareció demasiado.
-Me pregunto cómo irá la novia hoy.
-¡Ya llegan! ¡Ya llegan!
-¡Que sorpresa! La novia está guapísima … ¡y eso que va vestida de novia!
-¡Y lleva tacones!
-Bueno, dirás cuñas…

Estamos en la mesa de honor, la de los novios, solo que estos dos que son puro nervio, no paran, así que no les vemos el pelo. Están entusiasmados recorriendo las otras mesas, hablando con unos y otros y disfrutando su momento.

Nos dijo la novia que no quería que la liáramos en el restaurante. Así que se va a enterar, no podemos perder la tradición de hacer el hortera un buen rato, ¿Qué sería una boda sin estas cositas?:

-¡Vivan los novios ¡ ¡Viva!
-¡Que se besen!¡Que se besen!
-¡De tornillo!¡De tornillo!
-¡Con lengua! ¡Con lengua!
-¡Servilletas arriba!
-¡Achendere, dechendere… Tuti pa dentro!

Llega el momento emotivo, y Elena lee algo escueto de dos hojas por las dos caras. Se trata de la maratón de la vida que van a llevar juntos. Cuando va por la media maratón, yo ya estoy agotada de tanto esfuerzo y tanta capacidad de superación… Ufff, por Dios... ¡Estos del running son la caña!
En esta maratón del matrimonio el éxito es terminarlo juntos. Dosificar las fuerzas. Llegar al final del camino sobrellevando lo mejor que se pueda las dificultades que te encuentras, que no son pocas. De eso se trata. ¡Mucha suerte chicos! Pienso, porque esta maratón si es que es dura de verdad, dura años y  años, donde hay que tener tolerancia, comprensión y saber encajar muchas cosas.

Luego hablan amigos, y nos hacen ver el lado humano, cariñosos y anecdótico de Helen. Para mí es un consuelo escuchar que tiene también pierde algunas carreras. No es por nada, es solo por sentirme más cerca de ella.  ¡Alcanzar a Helen la máquina!
Le toca participar al novio que le entrega completamente su tierno corazón. Al mío le da un vuelco. Deseo con toda mi alma que sea muy feliz y que los dos formen algo grande y hermoso que les dure para siempre.

Pero vaya, de Jorge nadie cuenta nada. ¡Cómo somos! Tenemos que decir algo…
-¿Los hermanos?  Venga, decir algo.
- No, no tenemos nada preparado. Que verguenza.
- El padre, que hable el padre…
-No,  no. No me han avisado. Si da igual.
- No hombre… A ver voy a intentarlo yo misma, digo achispada y con la lengua trabada por el alcohol… Hay que decir a los que no lo saben lo bueno, guapo y majo que es el ahora señor marido.
- ¿Qué os parece si digo?  Hace 25 años cuando empecé a salir con Raúl había un niño que iba a la Salle morenín, con el pelo lleno de rizos, que  acompañaba al hermano mayor cuando se hacía el encontradizo conmigo…
-Tía, eso no interesa… Eso es tu vida…
-Jooee, a ver podría decir. Había un niño llamado Iván…
-¡Qué no!¡ Iván no! ¡Estás fatal!. No das pie con bola, Iván es tu hijo.
-¡Anda!, si es verdad. Ay, que lio, es el vino. A ver que empiezo… Bueno pues Iván, Carlos, no, Raúl.. Ay, pues ese, el novio creció…
-¡Qué no hombre! Creo que mejor no digas nada. Vas a hacer el ridículo.
-No te preocupes, que en cuanto Jorge se dé un baile, lo compensa todo.
-Pues es verdad. ¡Viva los novios!¡Viva!¡Viva!

Tras la cena, nos vamos con la fiesta al garito del amigo de los novios. Continuamos como locos, riéndonos, bailando, divirtiéndonos hasta el amanecer.  Nosotros, los viejunos, ya no podemos continuar el ritmo de esta pareja de deportistas entrenados, y nos rajamos cuanto planean seguir con la juerga en un after-hour. Yo creo, que dos días de boda han sido más que suficientes para mi cuerpo y solo sueño con tirarme en la cama y caer en estado inconsciente durante muchas horas.
 
¡Os quiero chicos!